7 mitos sobre la alimentación en el embarazo

Realidades, mentiras y medias verdades

'¿Estás embarazada? No comas sal'. Ideas como esta sobreviven de generación en generación aunque sean erróneas. Descubre qué hay de verdad y qué de mentira en los consejos bienintencionados que, sin duda, te darán a lo largo de estos 9 meses. 

 
Dieta en el embarazo

1. Hay que suprimir las grasas. Falso

Aunque las grasas son necesarias, su ingesta recomendada varía según el tipo del que hablemos.
• Saturadas: contenidas en carne, embutidos y lácteos y cuyo consumo tienes que moderar. Puedes tomar leche entera, quesos y carne sin exceso de grasa, pero limita los embutidos y controla al máximo la bollería, chocolates y dulces.
• Monoinsaturadas: puedes tomar aves quitando el exceso de grasa y la piel, limita los cacahuetes y aguacates y no te olvides de las cuatro cucharadas de aceite de oliva al día, tanto en tus guisos como en las tostadas del desayuno.
• Poliinsaturadas: puedes tomarlas con más libertad. Forman parte de los aceites de semillas, como el de girasol, que consumirás crudo, o el de maíz, así como en el marisco y el pescado, sobre todo el azul, que tomarás al menos dos días por semana.

2. Es mejor comer sin sal. Falso. 

Una cosa es moderar su consumo y otra suprimirlo por completo. La sal se compone de cloro y sodio, un mineral esencial para nuestro cuerpo. Los especialistas recomiendan aumentar la ingesta de sodio durante el embarazo de dos o seis gramos al día, siguiendo una dieta equilibrada y teniendo en cuenta que este mineral está presente en alimentos como la carne, el jamón de York, el pescado, las verduras o el pan. Usa preferentemente sal yodada, ya que el yodo también es muy importante en la gestación. Para no desarrollar problemas asociados como la hipertensión o la retención de líquidos, añade sólo una pizca de ella a tus guisos o sálalos una vez cocinados para obtener ese sabor tan especial con menos cantidad de producto.

3. Los antojos son caprichos. Falso

Si sientes necesidad de comer algo dulce, salado o conservado en vinagre, no siempre es por capricho. Cuando quieras comer chocolate, seguramente tengas bajos los niveles de azúcar; tu cuerpo reclamará unas patatas fritas para subir tu tensión arterial; los alimentos avinagrados favorecen la producción de ácido clorhídrico, lo que hará tus digestiones menos pesadas, y el tomate y el plátano te aportarán potasio. Pero una cosa es que tu cuerpo te pida algo y otra que tú lo uses como excusa para comer lo que no debes.

4. No tomes más de dos tazas de café al día. Verdad

La cafeína, que también está presente en algunas bebidas gaseosas, puede atravesar la placenta y llegar al feto, alterando su respiración y su frecuencia cardíaca. La ración de dos tazas de café diarias deben reducirse si también tomas . En cuanto a esta infusión, que puedes seguir tomando en la misma dosis que el café, decántate por el rojo, que tiene menos teína que el negro, y descarta el verde, sobre todo en los primeros meses, ya que está asociado a una mayor tasa de abortos, espina bífida y, tomado en grandes cantidades, disminuye la acción del ácido fólico.

5. La fruta, mejor sin pelar. Verdad a medias

El alto contenido vitamínico que se concentra en la piel de la fruta hace que sea recomendable pelarla lo más superficialmente posible o consumirla con cáscara, y esto es también aplicable a las verduras. Lávalas bien, bajo un chorro de agua y no dejándolas en remojo, para eliminar los restos de pesticidas o tóxicos que pudieran contener.

6. Leche fría contra la acidez. Verdad

La pirosis o ardor de estómago es una de las molestias más incómodas y se debe a que los alimentos no llegan al intestino, suben por el tracto digestivo mezclado con los jugos gástricos, y refluyen hacia el esófago. Cuando notes que el ardor va a aparecer, bebe de golpe un poco de leche muy fría; si lo haces cuando ya notes la quemazón, no servirá de nada. Otra medida eficaz es hacer comidas pequeñas y frecuentes ya que, si llenas el estómago demasiado o lo dejas vacío mucho tiempo, aumenta el contenido gástrico. Mastica lentamente y evita los alimentos que te sienten mal, aquellos excesivamente grasos, los embutidos y algunas verduras, como el brócoli o la coliflor.

7. Galletas en ayunas contra las náuseas. Verdad a medias

En muchas ocasiones, las náuseas se deben a una hipoglucemia, es decir, a que tus niveles de glucosa en sangre son bajos. Para evitarlas, deja una par de galletas o una rebanada de pan en la mesilla de noche y tómalas antes de levantarte, muy despacio y masticando bien. Descansa 15 minutos más y levántate lentamente. Los hidratos de carbono harán que te suba el azúcar y dejes de notar esa molesta sensación.

 

Laura Jiménez