Enseña a tu hijo a ser solidario

Una lección para siempre

La solidaridad, un valor tan amplio que a veces parece inabarcable, se puede –y debe– fomentar desde la más tierna infancia.

 
Solidaridad

¿Verdad que si un día llegas tarde o cansado de trabajar tu hijo te da un abrazo reparador para animarte? Los niños son seres empáticos por naturaleza, han adquirido esta valiosísima capacidad sin darse cuenta y esta es el pilar fundamental en que se apoya la solidaridad. Si no somos capaces de ponernos en la piel del otro es imposible que seamos solidarios.

La primera lección, en casa
Aunque es en la escuela donde los niños más desarrollan la solidaridad –compartiendo materiales en clase, juguetes en el recreo y hasta virus–, es en casa donde tenéis que hacer más hincapié. Vosotros sois su primer y principal ejemplo y actos tan simples como que no le dejéis bajar sus juguetes nuevos por si otro niño se los rompe harán que el egoísmo arraigue en su corazón.
Enséñale el valor de compartir, aunque eso suponga que sus cosas se estropeen. ¿Cómo va a ayudar a los pequeños del tercer mundo si no es capaz de dejar sus cochecitos al vecino porque él los ha olvidado?

Gestos pequeños y grandes
A nuestros hijos les cuesta entender la realidad del mundo en que vivimos, pero eso no quiere decir que deban permanecer ajenos a ella. Comenta con él las noticias que veis en el telediario, responde a sus preguntas y, si ves que se ha quedado pensativo, aprovecha su incertidumbre para proponerle hacer algo por solucionar los problemas.
- Acude a su colegio para comprobar si el AMPA ha puesto en marcha alguna iniciativa solidaria y, de no ser así, ofrécete para organizarla.
- La “Operación kilo” o campañas para la recogida de juguetes, libros y ropa son muy comunes en las escuelas y parroquias de diferentes barrios. Sería bueno que fuese el propio niño quien comprase con su paga algún paquetito de pasta o lentejas y que él mismo seleccione los juguetes o prendas que quiere donar.
- Muchas ONGs ofertan tarjetas de Navidad, calendarios y regalos solidarios. Echa un vistazo a sus catálogos y anima a tu hijo a que pida uno en su carta a los Reyes o regaládlos en los cumpleaños de sus amiguitos durante el año. 
- Haced juntos un collage con el que aprenda las costumbres de los distintos países del mundo.
- Ayúdale a que continúe con su actitud solidaria durante todo el año y no sólo en Navidad: llevad comida a algún centro social; haz limpieza de ropa en cada cambio de estación y deposita la que no necesiteis en los contenedores municipales; si tiene un compañero que lo está pasando mal, deja que le invite a jugar en casa... y, sobre todo, felicítale siempre que muestre esa necesidad de ayudar.

 

Laura Jiménez




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