Cómo ayudar al niño con los deberes escolares

Tu participación en sus tareas

Los deberes no gustan ni a los niños ni a sus padres. Sin embargo, los expertos aseguran que son una práctica que tiene muchos beneficios para el niño y en la que los padres deben implicarse. 

 
deberes

Con frecuencia, los padres ven llegar la hora de los deberes casi con tanta aprensión como sus propios hijos. Sin embargo, los expertos aseguran que hacer tareas en casa tiene muchos beneficios. Además de consolidar los conocimientos adquiridos en la escuela, el pequeño va adquiriendo hábitos de estudio y valoresel esfuerzo y la responsabilidad en el trabajo– que le serán muy útiles en toda su vida académica y profesional. 

Deberes, los justos

El problema surge cuando la cantidad de deberes impide al niño jugar y relajarse con la familia y los amigos. En enero de 2013, la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA) denunció el exceso de deberes que los niños españoles deben realizar cada tarde y los conflictos que crean entre hijos y padres, y la situación no ha cambiado. En este sentido, es importante planificarlos y dedicar a la tarea el tiempo justo. "En general, en 1º y 2º de Primaria, el niño debe dedicar media hora a sus tareas escolares; en 3º y 4º, debería tardar 45 minutos y en 5º y 6º, no le debería ocupar más de una hora" recomienda Miguel Martínez, psicólogo educativo del Instituto de Orientación Psicológica EOS. 

Buenos hábitos

Lo ideal es que el niño sea capaz de hacer sus deberes sin ayuda, lo que no quiere decir que los padres no tengan que estar pendientes para comentar las tareas, alabar sus logros y ayudarle si encuentra dificultades. Todo ello, sin convertirte en su profesor o hacer los deberes por él. En los primeros cursos, los niños no saben estudiar y necesitan a sus padres para planificar el trabajo y adquirir buenas técnicas de estudio. El objetivo es que en torno a 4º o 5º de Primaria, el niño haya adquirido autonomía con sus deberes.

En cuanto a corregir las tareas, esto es labor del profesor que es el más capacitado para explicar al niño en qué se ha equivocado y evaluar  tanto su nivel de conocimientos como sus progresos.

Estrategias para estimularle

1. Ponle un horario. Debería ser lo más estable posible. Dale tiempo para merendar y relajarse un ratito. A continuación, los deberes y como premio antes de cenar, otro rato de placer viendo algún dibujo o compartiendo un juego. 

2. Cuida el entorno. Lo mejor es que trabaje en su cuarto, en una mesa cómoda y con luz. Si tiene hermanos pequeños, procura que no le molesten para que se concentre.

3. Haz que se sienta orgulloso. Los niños no ven la necesidad de estudiar. Lo hacen para complacer a sus padres. Por eso, es tan importante felicitarles y exponer sus logros.

 

Gema Martín