Actividades divertidas para reforzar lo aprendido en el cole en verano

Aprender jugando

En vacaciones, la playa o el campo ofrecen un marco perfecto para reforzar los conocimientos adquiridos durante el curso.Te damos algunas ideas de cómo hacerlo. 

 
Niños haciendo castillos de arena

En casa o en la playa; durante unos minutos después de comer o en medio de una visita a un parque. Los lugares y métodos para que los niños no olviden los conocimientos adquiridos en el curso son muchos y van desde el tradicional dictado hasta el juego más original y divertido. 

  • Creatividad: los dibujos y manualidades son las mejores herramientas para fomentar su creatividad. Acudid a museos de arte, preferiblemente contemporáneo –que encanta a los niños–, y pídele que dibuje los cuadros que más le han gustado. Anímale a que realice esculturas de arena y manualidades con hojas secas, piñas... Por ejemplo, decorad juntos un marco de fotos con cosas de la naturaleza.
  • Matemáticas: cualquier salida con el niño es una oportunidad para explicar esta materia. Llévale a la compra y pídele que mire los precios de los productos y te los vaya diciendo, que señale los más bajos, que sume algunos... En el restaurante puede trabajar otros conceptos: dinero, precio y medidas. Los juegos con agua le ayudarán a entender las medidas de capacidad: podéis jugar con cubos o vasos de varias formas –de chupito, de tubo...– pero igual capacidad, para que el niño pase el agua de uno a otro y compruebe que cabe la misma cantidad. 
  • Lectoescritura: el dictado sigue siendo uno de los mejores métodos para aprender a escribir; además, mejora la atención y la estimulación auditiva. Díctale todos los días unas palabras, frases o texto, dependiendo de su edad. También puede escribir cartas, una postal, un cuaderno de vacaciones… Anímale a que lleve un cuento al lugar del veraneo y que lea todos los días. También es recomendable que visitéis la biblioteca de la ciudad y que, si se celebra allí o en localidades cercanas una feria de libros, acudáis en familia. 
  • Motricidad: para trabajar la motricidad gruesa, nada mejor que el deporte. Las palas, la bicicleta o la natación son los típicos del verano, pero también son muy beneficiosos los clásicos bolos o la petanca, un juego ideal para la coordinación mano-ojo y para entrenar las destrezas matemáticas, porque exige calcular distancias. Para trabajar la motricidad fina, anímale a hacer manualidades y practicar diversas técnicas de dibujo –témperas, acuarelas, ceras blandas–, incluso aquellas que pringan y que no le dejas hacer en casa. A él le encantarán y a ti, como es al aire libre, no te importará. Las recetas de cocina ayudan a trabajar la motricidad y entender los conceptos matemáticos de medidas. 
  • Conocimiento del medio: v isitar museos y monumentos –no os olvidéis de pedir los folletos–; buscar en la biblioteca información sobre la ciudad en la que veraneáis; recoger hojas caídas en el bosque, pegarlas en un cuaderno, escribir debajo su nombre, anotar si son perennes o caducas y a qué árbol pertenecen... Todo esto le ayudará a recordar los conocimientos aprendidos en clase. Por ejemplo, si ha estudiado los planetas, visitad un planetario, tumbaos en la playa para buscar constelaciones y ver las estrellas –que muchas veces no se ven en la gran ciudad–, y observad cómo van cambiando las fases de la luna a lo largo de las semanas de vacaciones.

Asesoramiento:  Gema Aguado, especialista en Pedagogía y profesora de Educación Infantil del Colegio Público Julián Marías, de Madrid.

 

Gema Martín




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