Técnicas para mejorar la concentración del niño

Importante para su rendimiento escolar

A medida que los niños crecen, su capacidad de atención mejora, pero la concentración no es solo cosa de la edad, también se puede aprender.

 
niño escribiendo

Un ambiente propicio

Cuando existen dificultades a la hora de mantener la atención, es importante crear un ambiente propicio y una predisposición adecuada por parte del niño. Para ello es conveniente:

Buscar un espacio adecuado a la actividad que va a realizar. En el caso del estudio, debe tratarse de una zona bien iluminada, silenciosa y aireada. Conviene que se trate siempre del mismo espacio; de esta forma, con el tiempo se produce una asociación –por ejemplo, escritorio-estudio–, que predispone a la persona hacia una actitud acorde con lo que va a hacer y, por tanto, de mayor concentración.

Preparar previamente aquello que se vaya a necesitar. Las constantes idas y venidas en busca de algo rompen la concentración.

Evitar distracciones como la televisión, la radio o el ordenador, si no se necesita para la tarea. La música tranquila puede ayudar a algunas personas a concentrarse, pero nunca se debe poner música con canciones, ya que seguir la letra dificulta la atención sobre la tarea.

Fijarse objetivos a corto plazo. Aunque tengamos en mente una meta lejana, como puede ser aprobar bien el curso, siempre hay que tener objetivos cercanos. De esta forma, facilitamos la planificación que es una de las bases de la atención. Además, al ver con más facilidad como se van cumpliendo esos objetivos la motivación aumenta.

Subrayar, hacer esquemas, resumir o leer ayuda a mantener la concentración. Es muy importante para los niños que tienden a distraerse con el aburrimiento.

Aumentar la motivación con comentarios positivos. A estas edades, además, es fundamental que el niño aprenda a “autoreforzarse”, es decir, que él mismo se felicite y se sienta orgulloso por el trabajo bien hecho a la vista de los resultados.

Juegos que ayudan

Los juegos pueden ayudar a los niños a mejorar su capacidad de atención de una forma divertida y sin darse cuenta. Algunas de estas actividades lúdicas son bien conocidas como el rompecabezas, colorear con números o copiar dibujos, los memory o juegos de parejas, los juegos de buscar diferencias, los juegos de mesa con naipes o dominós, resolver acertijos, relacionar textos con dibujos, buscar distintos elementos en un dibujo o aprender poemas y canciones.

Ísar Monzón