El niño despistado

¿Déficit de atención o inmadurez?

¿Tu hijo está siempre en las nubes? A veces, parecer despistado puede enmascarar un déficit de atención. Descubre cuál puede ser el motivo y cómo ayudarle a concentrarse mejor.

 
musarañas

Generalmente, los niños muy activos tienen más dificultades que los tranquilos para prestar atención, aunque existen causas que pueden hacer que cualquiera sea despistado. El problema de la falta de concentración a menudo interfiere en la vida de los pequeños, especialmente en el ámbito escolar, ya que su rendimiento se reduce. También puede tener dificultades para relacionarse con los demás por su forma de jugar, saltándose las reglas marcadas por el grupo.

¿Cuál puede ser la causa?

  • Un trastorno por déficit de atención (TDA). Puede estar unido a la hiperactividad (TDAH).
  • El cansancio o el estrés. Bien por dormir poco o por un exceso de actividades, disminuye la capacidad de concentración y se dificulta la memoria.
  • Problemas de visión o de audición. Un defecto visual o auditivo no diagnosticado ni tratado puede hacer pensar en una falsa falta de atención.
  • El nerviosismo. Cuando estamos nerviosos segregamos corticosterona, una hormona que interfiere en el recuerdo.
  • Una mala alimentación. La falta de algunos nutrientes esenciales en su dieta puede interferir en la calidad de la memoria.  

¿Cómo mejorar la atención?

Cuando no exista evidencia de que su falta de atención se deba a algo patológico, puedes ayudar a tu hijo siguiendo los siguientes consejos:

  • Utiliza la motivación. Hay que buscar aquello que le gusta mucho hacer y fomentarlo, a la par que lo utilizamos como forma de motivación para otras actividades.
  • Refuerza las actividades bien hechas y la dedicación con constantes felicitaciones y, de vez en cuando, con premios como jugar quince minutos más en el ordenador o regalarle un cuento.
  • Practica juegos que favorezcan la atención y la concentración: memorias de parejas, buscar un dibujo en una lámina, colorear mandalas o dibujos abstractos complejos, elegir una respuesta correcta entre varias, hacer una silueta siguiendo los puntos numerados, colorear según un código de color señalado por números, ordenar tarjetas según una secuencia temporal o buscar un objeto escondido siguiendo instrucciones o interpretando pistas.
  • Dale las instrucciones de una en una. Así, no se distraerá al recibir varias órdenes al mismo tiempo.
  • Ofrécele ayudas visuales como, por ejemplo, pegar en la puerta del cuarto de baño unas manos lavándose o un cepillo de dientes.
  • Practica con él algún método de relajación para reducir la ansiedad.

¿Puede tener un déficit de atención?

Si sospechas en tu hijo un déficit de atención, fíjate en los siguientes nueve puntos. Son criterios tomados del DSM-IV:

  1. No presta atención a los detalles y, a menudo, comete errores en las tareas.
  2. Le resulta difícil mantener la atención en las tareas y los juegos.
  3. Da la sensación de que no escucha cuando se le habla.
  4. A menudo, no sigue las instrucciones y no termina los trabajos.
  5. Le cuesta organizarse.
  6. Tiende a evitar las actividades que suponen una mayor concentración mental.
  7. A menudo extravía objetos (juguetes, material escolar o ropa).
  8. Se distrae con cosas intrascendentes.
  9. Se olvida con facilidad de realizar las actividades cotidianas.

Si seis o más puntos se han dado en un periodo de al menos seis meses y, además, algunos síntomas se observaban en al menos dos ambientes diferentes (escuela, hogar…), afectan a la vida diaria del niño y no pueden explicarse por ninguna enfermedad, entonces conviene que consultéis a un especialista en Deficit de Atención e Hiperactividad.

 

Ísar Monzón




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