El chat y la seguridad de los niños

Edúcale a hacer buen uso de las nuevas tecnologías

Los chats y otras formas de comunicación a través de la Red, a menudo, sirven a gente sin escrúpulos. Si tu hijo ya navega sólo por internet debe conocer los riesgos.

 
chat

Chatear o entablar contactos mediante la mensajería instantánea son dos formas de pasar el rato, que cada vez están más presentes en el ocio de niños y adolescentes. Según un estudio realizado entre escolares de 9 a 13 años, el 22,9 % emplea los chats y el 30 % la mensajería instantánea. Estas prácticas sirven, a menudo, también a personas con intereses ilícitos –timadores, sectas, pedófilos–. Por eso, es de suma importancia educar a nuestros hijos para que hagan un uso seguro de ellas.

Medios de control

El paso inicial indispensable para proteger a nuestros hijos es que los primeros contactos del niño con el ciberespacio sean guiados por un adulto. Cuanto os sentéis con vuestro hijo frente al ordenador, debéis enseñarle la manera correcta de utilizar los buscadores para acceder a páginas interesantes para él. Algunas webs para menores contienen chats moderados por un adulto; este no participa en las conversaciones, pero vigila lo que se habla y el lenguaje que se emplea. Para evitar el continuo bombardeo de publicidad, sería bueno dotar al ordenador de un “bloqueador de ventanas emergentes”. También existen distintos software de control parental, que permiten hacer una selección de contenidos adecuados a los niños.

Pero disponer de estos medios no es suficiente, ya que vuestro hijo tarde o temprano se conectará en casa de un amigo o en un ciberlocal.

Información igual a prevención

Recurrir a normas y prohibiciones suele ser poco eficaz. Sin embargo, si explicas a tu hijo cómo usar el chat y el messenger y porqué debe tomar precauciones, verás que responde adecuadamente.

Explícale que la mayoría de las identidades que la gente da son falsas; un adulto puede perfectamente hacerse pasar por un niño de su edad. Y háblale de los timadores y como actúan en la red. Cuando conozca todo esto, le será más fácil comprender la importancia de seguir a rajatabla las siguientes normas:

• Jamás dar datos personales.

• No enviar fotografías a desconocidos.

• No abrir ningún archivo que le envíen, podría contener un virus.

• Utilizar una dirección de correo electrónico diferente a la que usa con sus conocidos y, lógicamente, que esta dirección no contenga datos como los apellidos, el teléfono o la dirección del domicilio familiar.

• No citarse con nadie sin el conocimiento de los padres.

Es importante que le des confianza para hablar contigo de todos aquellos mensajes que le resulten sospechosos o le incomoden.

Pedófilos en línea

La posibilidad de inventarse una identidad falsa hace que la red sea utilizada también por pederastas y usuarios de pornografía infantil, ya que es una manera de captar información sobre los menores. Tu hijo debe conocer este riesgo y saber cómo actúan estas personas. A menudo, pensamos que con no dar nuestros apellidos, la dirección y el número de teléfono es suficiente para permanecer en el anonimato. Sin embargo, estas personas se valen de otros datos que por sí solos no parecen indicadores, pero que ellos van encadenando para lograr localizar a la persona. Por tanto, nunca se debe dar ningún tipo de detalle que vaya asociado a una localización –el nombre del colegio, el equipo deportivo en el que se juega, un club al que se pertenece, la hamburguesería donde va con los amigos–. Además, como en los chats los chavales suelen hablar de sus preocupaciones, sus gustos y los problemas con sus padres, el “depredador en línea” dispone de los conocimientos necesarios para ganarse la confianza del niño.

 

Ísar Monzón




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