Controla que sus aficiones no se vuelvan obsesivas

Diversifica sus centros de interés

Solo le interesan los libros de dinosaurios, no suelta los pinceles de pintar sus figuritas de rol, tiene su habitación empapelada con los jugadores de su equipo de fútbol favorito, no deja su videoconsola… ¿Estará obsesionado?

 
Niña con osito

A partir de los ocho años aproximadamente, algunos niños comienzan a tener predilección por una actividad concreta, es decir, un hobby que se convierte en su centro de interés. Algo bueno en sí se puede convertir en negativo cuando se hace obsesivo.

Stop a las obsesiones

A medida que crecen, los niños tienen más claro qué les gusta y qué se les da bien, y se implican más a fondo en ello. Pero, hay que diferenciar entre estar realmente obsesionado o simplemente tener un gran interés por un tema determinado. Cuando el interés es grande puede que su entorno y sus actividades se vuelvan monotemáticas, pero eso no significa que su vida esté condicionada. Sin embargo, no todas las aficiones son igual de positivas. Un niño que se pasa demasiadas horas pegado al ordenador, intentando superar una pantalla tras otra de su juego favorito, puede terminar convirtiendo su hobby en una adicción. Si realmente el interés de tu hijo es excesivo, rayando lo inadecuado, te darás cuenta porque:

  • Descuida sus obligaciones escolares.
  • Deja de hacer otras cosas que también le gustan porque nunca encuentra tiempo para ellas.
  • Se aísla, deja de ver a sus amigos o solo se reúne con ellos para la actividad concreta.
  • Manifiesta gran dificultad para interrumpir lo que está haciendo: se enfada, se pone triste o reacciona violentamente.

Aficiones positivas

Aunque no siempre es posible, lo deseable sería que se decantase por aquellas aficiones que permiten un gran rango de actividades, por ejemplo, la astronomía –leer sobre el tema, hacer observaciones con el telescopio, construir un cohete, asistir al planetario, coleccionar fotos- o el fútbol –apuntarse a un equipo, ver los partidos por la tele, coleccionar cromos-. Implicándose en una afición, el niño aprende a responsabilizarse, a investigar, a estudiar y a concentrarse.

No obstante, esta fijación por un tema determinado suele ser, para la mayoría de los niños, una fiebre pasajera que irá cambiando y repitiéndose con otros temas, mientras que para algunos será el descubrimiento de una auténtica vocación que perdurará el resto de su vida.

Sea cual sea el caso de tu hijo, no pierdas la oportunidad de utilizar este interés como medio de mejorar la comunicación entre vosotros: pregúntale por sus descubrimientos, pídele que te explique cosas sobre el tema y llévale a algún museo o exposición relacionado.

Ísar Monzón. Pedagoga y psicóloga.

 

Ísar Monzón




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