Cómo prevenir y atajar el abuso sexual en la infancia

Crea un clima de confianza

Los casos de abusos sexuales a menores siguen estremeciendo nuestra conciencia social. La diferencia es que ahora la denuncia se lleva a cabo y es clave para perseguir este tipo de delitos. Como padres y educadores, es importante ayudar a prevenirlo y atajarlo.

 

Hablar de abusos sexuales a menores puede resultar algo difícil, especialmente para los padres, pero debemos saber que se trata de un riesgo real y que se puede prevenir o, en todo caso, afrontar eficazmente.

 

Cómo detectar un abuso

Enseña a tu hijo a controlar esta difícil situación.

Cómo prevenir los abusos

1. Conoce los hechos. Para empezar a proteger a los niños, debemos conocer muy bien la realidad, y ésta nos dice que una tercera parte de las víctimas sufren abusos por parte de miembros de su familia o personas muy cercanas al círculo familiar o social del pequeño. Es más, son personas que se comportan como cualquier otro miembro de la sociedad, y a menudo se esfuerzan por parecer totalmente dignas de confianza, para no levantar sospechas y acceder más fácilmente a los menores. Se encuentran en lugares de fácil acceso a los niños: su propia casa, la de sus amiguitos y vecinos, clubes deportivos, escuelas o centros religiosos. 
2. Reduce los riesgos. La mayoría de los abusos ocurren cuando el menor está a solas con su agresor. Por eso, debemos saber con quién dejamos a nuestro hijo. A no ser que esa persona sea de tu absoluta confianza, procura que cuando esté con otro adulto tu hijo pueda ser observado y no permanezca encerrado. Asegúrate de que, si participa en actividades deportivas, religiosas o sociales, el trabajo se haga en grupo y pueda ser siempre supervisado. Habla con tu hijo después para que te cuente lo que ha hecho y con quién. Si está en tu casa con otro adulto, aunque sea de la familia, déjate caer en su presencia de cuando en cuando.
3. Háblale del tema. Muchos niños mantienen el abuso en secreto porque sus maltratadores les manipulan de tal forma que hacen que se sientan malos, culpables, avergonzados… Pero si tu hijo tiene unos padres que fomentan el diálogo, se atreverá a contárselo si algo le ocurre. Explícale –elige las palabras en función de su edad– qué es un abuso, por qué los adultos no deben tocar ciertas partes de su cuerpo, mostrarles el suyo o hacer determinadas proposiciones. Dile que si se encuentra en una situación que le hace sentir raro, avergonzado o sucio, te lo diga.
4. Enséñale a hacer un uso seguro de internet. Explícale todas las medidas que debe tomar en sus contactos en red, lo que puede hacer y lo que no.

En caso de sospechas

Mantente alerta. Esto significa aprender a detectar los indicadores, sin obsesionarse ni desconfiar de todo el mundo. Las señales físicas no siempre ocurren, pero algunas tan alarmantes como irritación, inflamación o sangrado en el área genital deben encender tu alarma. Haz que el niño sea examinado por un profesional, pues la oportunidad de condenar al autor de un abuso puede depender de la evidencia forense. Para saber dónde acudir, contacta con el servicio de emergencias 112 –funciona 24 horas– o busca la ayuda de un centro de apoyo a la infancia. Encontrarás el más cercano en www.defensadelmenor.net o en el teléfono 971 78 44 17. Explícale al pequeño con naturalidad que necesita un examen físico para curarse y trata de no transmitirle angustia, culpa, vergüenza o rabia porque, si tus sospechas son fundadas, sólo lograrás aumentar su malestar y vulnerabilidad.

En caso de delito

1. Infórmate. Si sabes qué se debe hacer en caso de abuso, podrás reaccionar con firmeza y serenidad. Recuerda que tu forma de actuar tendrá un gran impacto en tu hijo. Si no le crees, dudas de su historia o le echas la culpa, aún sin querer, le harás un flaco favor: se cerrará en banda y no confiará en nadie, ni en sí mismo. Ten en cuenta que muy pocas denuncias son falsas y apóyale: créele, hazle ver que le comprendes, reconoce su valentía, dile que no es culpable en absoluto, anímale a que hable, pero procura que no se obsesione. Como esto puede ser muy difícil para un padre, busca la ayuda de un psicólogo especializado, que sabrá cómo tratarle. Tu papel debe centrarse en tomar la responsabilidad y hacerle sentir seguro, querido y protegido. No tengas miedo de que sufra un conflicto emocional al hablar del tema, ya que con ayuda y cariño podrá superar el problema. Sin embargo, si éste se mantiene oculto puede condicionarle de por vida.
2. Actúa. El abuso de menores es un delito y se debe denunciar, así como los indicios o sospechas. Los padres, maestros, enfermeros o trabajadores sociales han de saber dónde pueden acudir para denunciar. Es aquí: en los juzgados de guardia, la fiscalía de menores, la policía nacional y local, la guardia civil, el Servicio de Protección al Menor y Atención a la Familia o los servicios sociales municipales. Las penas –según la gravedad del delito– pueden ir desde el arresto domiciliario hasta los 10 años de cárcel. También puedes pedir ayuda al ya citado Servicio de Protección al Menor y Atención a la Familia, a los servicios sociales municipales o a la Oficina de Defensa de los Derechos del Menor.  
3. Abusos en internet. Según datos de la ONG Acción Contra la Pornografía Infantil (ACPI), un 44 por ciento de los menores que navega con regularidad se ha sentido acosado sexualmente en internet en alguna ocasión. Sin embargo, más de la mitad de los jóvenes internautas no ha recibido información sobre cómo evitar estos ataques. Sus recomendaciones son: situar el ordenador en zonas comunes de la casa –nunca en el dormitorio–, establecer normas sobre cuándo y cómo pueden conectarse y supervisar sus contactos en el correo electrónico, redes sociales, etc...
Existen también herramientas útiles para padres y educadores, como programas que filtran las páginas web, que impiden el acceso a nuestro ordenador por parte de “piratas” en busca de fotos o datos personales. Todos estos programas están disponibles para descargar en la página web de la asociación Rana.

Asesoramiento: Félix López Sánchez, catedrático de Psicología de la Sexualidad y autor de La educación sexual de los niños.

 

Paloma Corredor




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