Tricotilomanía, los niños que se arrancan el pelo

Un trastorno causado por los nervios

No es demasiado común pero sí preocupante para los padres. Algunos niños con problemas para controlar sus impulsos y el estrés pueden reaccionar arrancándose el pelo. Descubre cómo puedes ayudarle.

 
Niña tirándose del pelo

Arrancarse el cabello de forma compulsiva es un trastorno conocido por los médicos como tricotilomanía o tricología y afecta sobre todo a niños y niñas muy impulsivos y aquellos que sobrellevan con dificultad episodios de estrés y nervios. El acto de tirarse del pelo y arrancar un pequeño mechón les proporciona alivio y relax, de ahí que sea complicado ponerle fin.

Por qué se arranca el pelo

No existe un único motivo que origine esta conducta, sino más bien un conjunto de causas que pueden ir desde las genéticas –niños que tienen familiares con trastornos de los impulsos lo padecen con más frecuencia– a temperamentales –pequeños con dificultades para controlar su genio– pasando por las ambientales, ante hechos que desencadenen situaciones de estrés como un cambio de domicilio, la llegada de un hermano, la separación de los padres, la muerte de un familiar o, muy frecuentemente, las épocas de exámenes en la escuela.

Un proceso siempre igual

Esté motivado por las causas que sea, el proceso de arrancarse el pelo suele ser siempre el mismo: el niño siente una tensión creciente, de tira del pelo y experimenta una sensación agradable, de bienestar y gratificación generada por la ligera molestia del tirón. Es como si con esos pelos que salen de su cuerpo saliera también parte de la ansiedad que ha contenido. Tras arrancarse el cabello, algunos se lo llevan a la boca y llegan a tragárselo, otros hacen una bola con él, algunos juguetean, otros lo cortan... La parte más afectada suele ser el cuero cabelludo, sobre todo en la zona de la nuca y detrás de las orejas pero en casos más graves puede llegar a arrancarse las cejas, las pestañas o el vello de las axilas y el pubis

Pautas para controlarlo

La tricotilomanía no es común ni grave en sentido estricto –no causa un perjuicio para su salud salvo en casos contados– pero puede tener una repercusión grande en el bienestar de tu hijo y en sus relaciones sociales si le da vergüenza que le vean arrancarse el pelo en público o no quiere mostrar su aspecto por las posibles calvas en su cabeza.

El tratamiento de la tricotilomanía pasa por conseguir un cambio en la conducta del niño. Prueba estos consejos:

  • Habla con él al llegar a casa cada día, comentad juntos cómo han transcurrido las cosas en el cole, con los profesores y sus amigos, repasad juntos los deberes... Es importante que tu hijo vea que te preocupas por sus cosas, que le escuchas y atiendas, que comprendes sus problemas por pequeños que parezcan y que ha de sentirse con confianza para contarte todo lo que le ocurre. Estar tan pendiente de su día a día puede ayudarte a identificar mejor qué momentos le causan más tensión.
  • No le regañes ni castigues cuando se arranque el pelo. Ten en cuenta que lo hace de manera impulsiva, para él es un hábito como morderse las uñas o juguetear con algo para controlar los nervios. Si ve que le castigas por algo que escapa a su control sólo aumentará su estrés y tendrá más necesidad de tirarse del pelo.
  • Buscad juntos una alternativa no dañina para cuando sienta esa tensión: salir a correr por el parque, dar un grito liberador, tirar unos tiros en el parque, ver juntos la película que tanto le gusta... La cuestión es encontrar una alternativa que le ayude a liberar el estrés y que sea capaz de llevar a cabo por sí solo cuando sea necesario.
  • No le rapes el pelo por miedo a que siga arrancándoselo. Podrías agravar el problema si empieza a tirarse de los vellos de las cejas o las pestañas.
  • Algunos niños juguetean con su pelo mientras ven la tele, leen, escriben o hacen los deberes y acaban arrancándoselo. Si es el caso de tu hijo, estate atento en estos momentos y cuando empiece a juguetear con un mechón de pelo repítele que deje de hacerlo: “Alex, vas a hacerte daño. Déjate el mechón y juega mejor con el pico de la manta”.
  • Aquellos niños que además de arrancarse el pelo se lo tragan pueden presentar molestias digestivas como náuseas, vómitos y pérdidas de peso. Vigila este aspecto de cerca.

Asesoramiento: Dra. Mª Jesús Mardomingo, jefa de la sección de Psiquiatría Infantil del hospital Gregorio Marañón de Madrid.

 

Laura Jiménez