La masturbación en el niño

Tu reacción es importante

Por placer, por aburrimiento, por nerviosismo... La masturbación puede tener diferentes significados en los niños. Es normal y más frecuente a partir de los 6 años.

 
masturbación

Ya desde bebés los pequeños se tocan los genitales con la misma intención que cuando se tocan las orejas o el ombligo: puro descubrimiento. Hacia los 2 años, es muy frecuente ver al niño agarrar su pene pero eso no significa que se masturba. En edades muy tempranas, para obtener placer, los niños frotan sus muslos uno contra otro con movimientos rítmicos de las caderas. Cuando están boca abajo, ejercen presión con las manos o las rodillas. También pueden usar un muñeco. La manipulación rítmica de los genitales con la mano no suele verse antes de los dos años y medio. A medida que crece, el interés por las sensaciones placenteras que derivan de su conducta puede aumentar. Con siete u ocho años el niño ya tiene una ligera idea de las connotaciones sexuales del acto y de su carácter de privacidad, lo que puede acrecentar su curiosidad. No obstante, a esta edad tan normal es masturbarse como no hacerlo. 

Ante la masturbación, qué actitud adoptar

- Masturbarse es algo normal y natural. Según la Asociación Española de Pediatría, un tercio de los niños de edad preescolar se masturba mientras explora su cuerpo. Por ello enfadarse ante tal situación sólo creará en el niño confusión, más aún si aderezamos el enfado con falsas amenazas de lo que puede sucederle. Si el niño es acusado por ello o percibe en sus padres desaprobación, puede generarse una actitud de angustia y una visión negativa del cuerpo y del sexo. El tema debe tratarse con naturalidad ya que se trata de algo natural.

- Es importante introducir el concepto de intimidad y de respeto tanto hacia el niño como del niño hacia los demás. Evidentemente, por muy natural que sea masturbarse, los hijos deben aprender que eso no es algo que uno puede hacer en cualquier lugar o situación. Otra cosa supondría una falta de respeto hacia las demás personas que conviven con él. Por contraposición, igual que se le exige respeto, los padres deben mostrar también la debida consideración hacia la privacidad de su hijo.

Si vuestro hijo os hace preguntas de materia sexual es importante que no las eludáis y respondáis a ellas adaptándolas a su edad y su curiosidad, sin estigmatizar el sexo, pero explicándole al mismo tiempo que determinadas conductas son sólo de adultos.

Unos niños sí, otros no

La masturbación puede tener diferentes funciones, a parte de la propiamente erótica. En muchos casos se trata tan solo del descubrimiento que chicos y chicas hacen de sus cuerpos a través de la exploración y la experimentación. A veces no es más que una manera de pasar el rato en una tarde aburrida en la que no se tienen ganas de hacer nada. La masturbación también es en ocasiones una forma de aliviar tensiones o liberar estrés. No hay motivo para asociarla a abusos sexuales. 

Cuando masturbarse se convierte en una costumbre abusiva, es decir, el niño repite el acto varias veces al día, se ha provocado irritación o lesiones en el pene o en la vulva, etc.; entonces sí podemos hablar de una conducta inapropiada. En estos casos suele tratarse de una manera de aliviar tensiones y tendremos que tratar de averiguar cuáles son los motivos que le generan esa angustia para ayudarle a superarlos.

¿Lo dejará de hacer?

Dentro de un entorno normal, si el niño consigue placer masturbándose, no es de esperar que lo deje. Más que frenar el acto, conviene reconducirlo para que lo haga en privado, en la intimidad de su habitación. En la adolescencia, la masturbación es compartida por casi todos los jóvenes y está ligada a los cambios hormonales y el despertar del deseo sexual. Es parte de su desarrollo normal como persona. 

 

Ísar Monzón




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