El niño que se hace la víctima

Cómo no ceder a sus chantajes

Hacerse la víctima y repetirte que sus amigos tienen permiso para hacer lo que tú le impides es una de las estrategias más frecuentes en los niños para obtener lo que quieren. ¿Qué hacer cuando su victimismo es exagerado? Aquí tienes algunas pautas que te pueden ayudar.

 
NIña llorando

Los niños poseen múltiples estrategias para comprobar la capacidad de mando de sus padres y para ver hasta dónde pueden saltarse los límites o normas impuestos; de la eficacia o ineficacia de tus respuestas depende que las adquieran como hábito o dejen de emplearlas.

Es que Jaime...

Hay pequeños que utilizan de forma recurrente el argumento “es que todos mis amigos lo pueden hacer”, “soy el único de la clase que no tiene móvil”, “si no veo esta serie me van a marginar en clase”, “es que no me comprendes”... Frases que redunda, en definitiva, en el deseo de tu hijo de hacerse la víctima para conseguir lo que quiere a través de la pena y de tu miedo a estar siendo demasiado dura con él. Tanto es así que acabas autorizándole a ver esa serie, regalándole un móvil o llevándole al parque de atracciones como supuestamente hacen los demás padres. Y no hay problema en ceder un día pero si tu hijo comprueba que esa estrategia le funciona, no dejará de usarla.

Las normas que se imponen en el hogar deben planearse de una forma coherente y democrática y, por tanto, están para respetarlas. Si se quieren hacer excepciones –la flexibilidad también es importante–, nunca deben ser en base a chantajes, rabietas o quejas, sino en torno a argumentos positivos: “te has portado bien”, “te estás esforzando mucho en tus estudios”, “hoy es un día especial”... Cede cuando creas que se lo merece e insístele mucho en que esto es algo exclusivo y como premio a su buen comportamiento o estarás abriendo la puerta a nuevos caprichos.
Si te repite sin parar “es que a Jaime le dejan”, “es que María sí va a la fiesta”, no le respondas el manido “¿y si Jaime se tira por un puente tú también?”. Los niños quieren conseguir sus deseos a toda costa y esta respuesta sólo hará que se enfade y te insista más.

Víctima de sí mismo

Un niño puede hacerse la víctima pero también puede ocurrir que realmente se crea una víctima sin serlo. Esto suele ocurrir con niños demasiado consentidos, acostumbrados a que se les dé todo hecho, no se les exija nada y se les premie sin merecerlo.

Generalmente, estos niños suelen caer en conductas apáticas y cualquier mínimo esfuerzo les parece trabajos forzados. Se creen con derecho a hacer lo que les apetece y se sienten víctimas de las exigencias de los demás; pero en realidad sólo son víctimas de su baja tolerancia a la frustración y de su apatía. Remediar esta actitud a tiempo es importante, pues muchos de estos niños corren el peligro de integrarse en grupos de amigos poco convenientes donde se sienten cómodos y amparados por unos chicos que no mantienen ningún nivel de autoexigencia.

 

Ísar Monzón




Elige y compra en Amazon