Cómo explicar el paro a los niños

Evita que la situación les afecte

La noticia de que mamá o papá se ha quedado sin trabajo no tiene por qué ser especialmente preocupante para un niño. Pero si el paro se prolonga más de lo normal y sube el estrés en casa, la situación se puede vivir de forma amenazante. Con la ayuda de una psicóloga aclaramos los puntos a vigilar.

 
niño con padre

El hecho de que uno de vosotros deje de acudir cada día al trabajo es una novedad importante en la vida del niño. Pero es fácil que se alegre porque podrá disfrutar más de su presencia. Sólo se preocupará si os ve preocupados.

¿Cómo explicárselo?

Si vuestras perspectivas de encontrar un nuevo trabajo son buenas y no vais a pasar por graves problemas económicos, no es necesario darle muchas aclaraciones, especialmente si no las pide. Si el paro se puede prolongar y vuestro hijo ya tiene 6 años, es conveniente que solicitéis su colaboración, pero sin dramatismo. Debe saber que ahora, algunos gastos se van a eliminar del presupuesto familiar. Eso sí, sin asustarle; de lo contrario, es posible que no se atreva a pedir lo que realmente necesita.También es importante aclarar que él no tiene la culpa de esta situación; podría pensar que estáis en paro por cualquier conducta suya inadecuada, por ejemplo por lo pesado que se puso para conseguir la superbici que le apetecía tanto.

Cómo puede afectarle

A partir de los 7 u 8 años, un cambio brusco en los hábitos de consumo le pueden hacer sentir diferente a los demás niños. A esta edad, es frecuente de se identifiquen con algunas marcas o productos que ahora ya no están a su alcance. Deberéis tener con él todas las conversaciones que sean necesarias, hasta que le quede claro que él no vale menos porque su camiseta no sea de una determinada marca.

Afectivamente, la reacción del niño dependerá de la vuestra. Si mantenéis la calma y el equilibrio emocional, él tampoco lo perderá. Seguirá encontrando en vosotros la seguridad y el apoyo que todos los padres proporcionan a sus hijos frente a los problemas que vienen de fuera.

  • Contesta a todas las preguntas del niño pero sin alarmarle. Ante todo transmítele tranquilidad.
  • Manténte atenta a sus problemas. La forma de escucharle y acogerle no debe alterarse.
  • Explícale, si hace falta, en qué medida puede colaborar. Se sentirá orgulloso.
  • Pasar más tiempo con él es una posibilidad que no hay que desaprovechar. Dentro de lo malo, es una ventaja para el niño.

Si las cosas se agravan

Hay que ser especialmente vigilante cuando el paro se prolonga y pone en peligro la estabilidad de la economía familiar. Entonces, la situación se percibe como amenazante y provoca estrés en los adultos. La disponibilidad de los padres hacia los hijos disminuye, sus problemas pasan a considerarse nimiedades. El niño puede empezar a sentirse rechazado en casa. Su conducta se vuelve insegura y dependiente con lo que la relación con los adultos se tensa aún más. Si no se le dedica la atención necesaria, todas las áreas de la vida del pequeño pueden verse afectadas: el rendimiento escolar, las relaciones con la familia y los amigos...

Asesoramiento: Belén Marina, psicóloga infantil.

 


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