Qué hacer si el niño tartamudea

Ayúdale a superarlo

Repetir sílabas, alargar el sonido de las vocales o tener dificuldad para articular ciertas palabras son síntomas típicos de la tartamudez, un mal que afecta a muchos niños pero que se corrige con facilidad.

 
Tartamudez

¿Tu hijo se traba cuando habla en público o repite sílabas? Es normal. La tartamudez o disfemia tiene una prevalencia en edad preescolar de entre el 3 y el 5%. En un 80% de los casos desaparece antes de los 16 años y no siempre es necesario aplicar un tratamiento. Así, la tartamudez se presenta en un 0,7-1% de la población general.

Las causas

Además de afectar a niños con antecedentes familiares, la disfemia puede deberse a factores exógenos, como la presión ambiental, o endógenos, o sea debidas a las características del pequeño. Ten en cuenta que tu hijo está aprendiendo a hablar, no tiene un vocabulario demasiado extenso y, en la mayoría de los casos, los adultos que les escuchan tienen prisa, lo que le altera más.

¿Qué deben hacer los padres?

Para evitar que este  problema pasajero y común en muchos pequeños pase a mayores y entréis en un círculo vicioso –se pone nervioso porque tartamudea y tartamudea porque está más nervioso–, prolongándose incluso hasta la edad adulta, conviene que tengas siempre en cuenta las actitudes que ayudarán y perjudicarán a vuestro hijo.
• Nunca valores negativamente su forma de hablar ni des demasiada importancia a sus momentos de tartamudez. Como es razonable que os preocupe, si lo comentas con tu pareja, la profesora o un especialista, procura que no sea en su presencia.
Evita las etiquetas, que hablen de él como “el tartamudo” o le ridiculicen. Si le ocurre en el cole, habla con la profesora para que reprenda a sus compañeros.
• Escúchale sin interrumpirle, aunque eso te exija dedicarle más tiempo.
No hables por él. El niño tiene que "enfrentarse al problema" y aprender a resolverlo; sobreprotegiéndole y acabando las frases por él sólo agravaremos la situación.
• Cuando te dirijas a él hazlo hablando de forma lenta y con calma, haciendo pausas, para que pueda “copiar” vuestro modelo.
• Enséñale estrategias para alargar las palabras y que pueda “maquillar” su tartamudez, siempre y cuando no le suponga un esfuerzo extra o le traumatice. Por ejemplo, que alargue la duración de las vocales –en lugar de decir “ma, mamá”, que pruebe con “maaamá”.
• Contad cuentos rápidos y lentos para que aprenda la diferencia entre ambas velocidades. Cuando ya se sepa la historia, se pueden hacer ejercicios para introducir el turno de palabra: mamá empieza una frase, se para y le pide al niño que la acabe.
• Cuando el problema interfiere en su vida –está triste, le cuesta hablar con los amigos por miedo a “atascarse”…– conviene consultar con un especialista.

¿Cuándo necesita tratamiento?

Cuando el niño es mayor de cinco años y siguen los rasgos de tartamudez, conviene valorar si hay un problema. Si un pequeño padece disfemia es común no sólo que repita palabras o sílabas, sino también que haya una tensión muscular ligada al habla y que esta alteración de la fluidez afecte al rendimiento académico y a la comunicación social. La intervención se centra en dos aspectos: procurar la disminución de las disfluencias durante el habla, ensayando técnicas de respiración [controlando la articulación de las palabras…] y mantener a raya la aparición de conductas de ansiedad.

Asesoramiento: Silvia Álava, coordinadora del Área Infantil del Centro de Psicología Álava Reyes.

 

Laura Jiménez