Los tics en la infancia

Cómo ayudarle a controlarlos

Tu hijo tiene un tic y ya no sabes qué hacer para controlarlo. El niño nervioso, el hiperactivo o el que se siente angustiado puede intentar controlar la situación con estas conductos compulsivas. Los tics son bastante frecuentes en torno a los 3 años. Es importante saber actuar para que no se prolonguen.

 
Niños con tics

El tic es un problema interno y externo. Interno, porque parte del propio niño, que reacciona ante situaciones de tensión de forma exagerada. Externo, porque dependiendo de cómo reaccionemos ante ello podemos agravarlo o hacer que desaparezca.

Cómo ayudarle

Cuando un niño tiene un tic, nuestra respuesta puede contribuir a que se mantenga o se amortigüe. Si le llamas la atención constantemente sobre su tic, es probable que aumente su conducta en el futuro, porque aumentas su tensión y ansiedad. Considera su tic como una comportamiento pasajero que le ayuda ahora a vivir sus tensiones y que desaparecerá cuando éstas se relajen.

Además, intenta poner en práctica alguna de estas medidas encaminadas a aliviar su ansiedad:

  • Aumenta el diálogo con tu hijo. Presta atención a lo que relata sin agobiarle a preguntas. No es un interrogatorio sino momentos de intimidad y confidencias. Cuéntale también cosas personales tuyas: cómo te ha ido el día, tus proyectos para la familia...
  • Reduce las actividades extraescolares para que tenga tiempo de jugar y descansar.
  • Asegúrate de que tiene tiempo para correr en el parque y jugar, para que libere tensiones.
  • Observa cuánto tiempo necesita para hacer las cosas y dale tiempo para ello.
  • Permite que el baño sea algo más que un mero trámite y tenga tiempo para relajarse.
  • Enséñale a relajarse. Juega a oscurecer la habitación y contar un pequeño cuento de 2 o 3 minutos y ve ampliado el tiempo poco a poco.
  • Regálale de vez en cuando una sesión de masajes con plumas o borlas de tapicería por la espalda.

¿Hay que ir al médico?

No debemos olvidar que la ansiedad suele ir en aumento y que puede complicarse con otras conductas. Si un niño se muerde las uñas cuando ve la tele pero parece feliz, tranquilo y adaptado, el problema no es importante.

Habrá que recurrir a un especialista si:

  • Además de morderse las uñas, se muestra irritable, se aísla, parece triste o preocupado, tiende a angustiarse por las cosas cotidianas.
  • Se mece una y otra vez cuando está solo.
  • Se hace rulos en el pelo hasta dejarse calvas.
  • Se autoexige mucho y llora ante cualquier pequeño fallo que comete. 
  • Muestra obsesión por el orden, la limpieza o la alteración de su rutina cotidiana.

Antes de acudir a un especialista, fíjate en su tic

Es importante valorar cómo empieza, cómo se desarrolla y cómo se acaba el tic, el momento del día en que aparece o cuánto dura. Anota todos estos datos así como la frecuencia del tic, los lugares en los que el niño los produce con mayor probabilidad, las personas presentes, etc. Hazlo siempre sin llamar la atención del niño y al menos durante una semana. Esta información ayudará a establecer el diagnóstico y un tratamiento.

 


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