Hasta los 4 años, siesta

Lo mejor para su descanso

Los expertos advierten de que la siesta debería considerarse sagrada hasta los 4 años pues se trata de una necesidad fisiológica tan importante como el sueño nocturno.

 
niña dormida

La siesta favorece el descanso nocturno. Así de tajante es la doctora Victoria de la Fuente, psicóloga de la Unidad de Sueño del Instituto Dexeus, de Barcelona. En efecto, no hacer la siesta después de comer provoca que lleguen más cansados al sueño nocturno y les predispone a sufrir pesadillas y otros trastornos del sueño

Después de comer

Unos 20 minutos después de comer parece el momento adecuado para echar al niño a dormir. Su organismo está en pleno proceso de digestión y conciliará el sueño con más facilidad. Evita acostarle sobre el sofá, tu cama u cualquier lugar que no sea el habitual. Deja algo de luz  para que el  niño haga la diferencia entre sueño de día y de noche y pon en marcha los rituales de sueño de costumbre: muñeco, chupete, hojear un libro... Una vez concluidos, sal de la habitación y deja que se duerma solito.

No quiere dormir

Aunque a veces diga que no quiere dormir, lo cierto es que tu hijo necesita de una o dos horas de descanso después de comer. Por eso, si no quiere dormir, dale estas alternativas relajantes:

  • Hojear libros sentadito e su cama y en silencio.
  • Escuchar música mientras se queda tumbado y quieto.
  • Dibujar en un cuaderno sin salir de la cama.

No le dejes ves la televisión. Aunque te lo parezca, no es una actividad relajante para tu hijo.

 

Magda Campos