Cómo reconocer los terrores nocturnos

Toma nota

En torno al 17 por ciento de los niños entre 3 y 8 años padecen terrores nocturnos. Es importante conocerlos porque son bastante frecuentes y requieren una respuesta de tu parte diferente a la que debes adoptar si tiene una pesadilla. 

 
Niña con pesadilla

Tu hijo se incorpora bruscamente, con las pupilas dilatadas y gritando. No lo dudes, está padeciendo un episodio de terrores nocturnos. Espontáneamente, tendrás ganas de abrazarle pero no lo hagas. No te reconocerá y te verá como otra amenaza.

A qué se deben los terrores nocturnos

"Los terrores nocturnos ocurren en el primer tercio de la noche y no están relacionados con los miedos o vivencias del niño. Como se producen en la fase no REM de sueño, no recordará nada al día siguiente" explica el Dr. Pin, coordinador del Grupo de Trastornos del Sueño de la Sociedad Española de Pediatría y Atención Primaria.

La explicación fisiológica a este suceso es una descoordinación entre cuerpo y mente. Como asegura este especialista, "normalmente, cuerpo y mente se duermen y se despiertan al mismo tiempo. En este caso, el cuerpo se despierta pero la mente permanece dormida. Es un cuerpo sin control".

Qué reaccionar ante los terrores nocturnos

Como hemos visto, los terrores nocturnos no se deben confundir con las pesadillas. No debes intervenir ni despertar al niño. Vigílale porque, en ocasiones, pueden realizar actos automáticos como abrir o cerrar puertas y evolucionar en sonambulismo.
Si algún familiar los ha sufrido en el pasado, es más frecuente que el niño los padezca porque tienen un componente genético.

 

Magda Campos




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