A los 3 años, el niño no para quieto

Un plus de energía

En cuanto te descuidas, se pone a saltar en los sillones, a trepar a las mesitas, a correr por toda la casa... Está en una fase de su desarrollo que le empuja a investigar su entorno y a sacar fuera su enorme energía.

 
niño con cometo

Tu pequeño acaba de cumplir 3 años y es un auténtico torbellino: se mueve sin parar, se sube a las sillas y cambia de juego cada 5 minutos. ¿ Será hiperactivo? La respuesta, probablemente, es mucho más sencilla y menos preocupante: ha entrado en la etapa de su vida en la que su sistema motor se desarrolla más que nunca. El fortalecimiento de los músculos, un mayor control del cuerpo y una mejor percepción sensorial le han permitido adquirir muchas habilidades de motricidad. A los 3 años, podrá disminuir la velocidad cuando corre y pedalear en su triciclo; y a los 4, ya alterna los pies para subir y bajar escaleras, y es capaz de detenerse en plena carrera o lanzar objetos de pequeño tamaño sin perder el equilibrio.
El control sobre su cuerpo y el desarrollo intelectual que el niño experimenta en esta etapa – su mente es muy vivaz, curiosa e imaginativa– , hacen que busque mayor autonomía. También se siente más seguro, lo que no significa que no necesite la aprobación de sus padres.
También empieza a mostrar interés por los demás y a desarrollar habilidades sociales. Ha pasado la edad del "no" y del egocentrismo y ahora quiere comunicarse con los demás, aunque, al principio, sea de forma brusca. Así, tan pronto puede besar a su primito como tirarle del pelo. Esto no significa que no tengas que poner límites a su conducta, enseñarle a diferenciar entre acciones buenas y malas o mostrarle cómo debe actuar en sus relaciones sociales.

 Educar sin refrenar

Si observas que tu hijo cambia de una actividad a otra cada pocos minutos o que se dedica a intentar coger todos los objetos que tienes en la casa, no le regañes constantemente –en esta etapa está empezando a formarse la autoestima– y recuerda que lo hace porque todo le llama la atención y está aprendiendo a descubrir el mundo. Se trata de marcar unas pautas educativas claras, pero comprendiendo que ni es hiperactivo ni intenta desafiarte.
- Fomenta actividades al aire libre y en espacios abiertos donde pueda correr, saltar y trepar. Eso sí, con precauciones y sin riesgo para su salud y bienestar.
- Opta por juegos más físicos. La pelota y el triciclo son mejores para ciertas etapas de su desarrollo que los juguetes de mesa o las películas de Disney.
- Procura no regañarle constantemente. Eso solo le confundirá y afectará a su autestima.

Asesoramiento: Petra Mª Pérez Alonso-Geta, catedrática de Antropología de la Educación, de la Universidad de Valencia.

 

Gema Martín