5 juegos para los 5 sentidos de un niño de 3 años

Aprender y divertirse

Inspirados en el método Montessori que otorga mucha importancia al desarrollo sensorial del niño, estos 5 juegos le ayudarán a fijarse en los sonidos, sabores, olores y formas que le rodean. Disfrutando, añadirá conocimientos y palabras nuevas a su incipiente vocabulario.

 
5 juegos para los 5 sentidos de un niño de 3 años

A los 3 años, el niño es capaz de mantener una pequeña conversación y se muestra curioso de todo. Disfrutará con juegos que le abran nuevas sensaciones y se sentirá satisfecho cuando aprenda a realizar las pequeñas tareas que contienen. 

1. El oído

La música y los idiomas

Muchas canciones del repertorio tradicional existen en varios idiomas. Es el caso, por ejemplo, de "Brilla, brilla, estrellita".

 

 

Primero, enseña al niño la canción en su propio idioma, poniéndosela muy a menudo. Antes de dormir, por ejemplo.

Cuando se la sepa de memoria, pónsela en el otro idioma -en nuestro caso, en inglés- invitándole a prestar mucha atención a las palabras. Se sorprenderá y te hará preguntas. Es el momento de explicarle que hay 6.000 idiomas diferentes en nuestro planeta. 

Si le ha interesado el juego, puedes ponerle otras versiones de la canción o de otras en otros idiomas. Si se anima a aprender la versión extranjera, ¡bravo!

 

2. La vista y el reconocimiento de formas

Hacer un puzzle 

Busca con el niño una imagen que le guste. Puede ser una postal, una foto... A continuación, dile que fabrique el puzzle cortando la imagen con unas tijeras. Según la edad del niño, se corta en 4, 6, 8, 16 trozos en recto o haciendo curvas. Dibuja líneas en el reverso para ayudarle a cortar trozos de tamaño parecido.

Ya tenemos el puzzle. El siguiente paso es armarlo para reconstruir la imagen. Cuando sepa hacerlo, se puede cortar cada trozo en dos partes para aumentar la dificultad.

 

3. El tacto

Aprender a reconocer letras con la punta de los dedos.

Este juego ayuda al niño a identificar las letras por su forma y le prepara al aprendizaje de la escritura. Dibuja unas cuantas letras de unos 5 cm sobre papel lija y recórtalas. 

Empieza con 3 letras, por ejemplo M, A y P. Pasa tu dedo sobre la primera en el sentido que sigues para escribirla y pronuncia su nombre. Dile al niño que repita la acción. Retira la letra y sigue con la segunda y luego la tercera. A continuación, preséntale las 3 letras y pídele que te enseñe una de ellas, por ejemplo la A, Tiene que volver a pasar el dedo sobre ella en el sentido de la escritura y nombrarla. Haz el mismo ejercicio con las demás letras.

Si le ha gustado el juego, sigue añadiendo nuevas letras. Cuando estéis en el parque o en la playa, invítale a dibujar letras en la tierra o la arena con un palo como ha aprendido con el papel lija.

 

4. El gusto

Preparar una comida monotemática

Se trata de que el niño se se fije en los ingredientes de los platos y de los sabores que adquieren según su preparación.

Elige uno que le guste, por ejemplo la zanahoria. Prepáralas crudas de primer plato. Pueden ser ralladas y aliñada con limón, aceite y sal o cortada en palitos y servidas  con salsa roquefort. En el segundo plato, las zanahorias irán cocidas, en puré o a la plancha. De postre, una tarta de zanahoria.

Invítale a probar los diferentes platos y a fijarse en el aspecto, los colores, las texturas, los sabores...

Muchos alimentos se prestan a este juego -arroz, huevo, leche...- sólo falta encontrar uno que le guste y le interese.

 

5. El olfato

Hacer un herbario de plantas olorosas

Los niños pequeños disfrutan mucho recogiendo cosas mientras pasean por el campo. Podemos aprovechar este interés natural para que se vayan fijando en el olor de las plantas e ir aprendiendo su nombre y sus características. Con el calor, muchas plantas desprenden un perfume intenso y no será difícil enseñarle a recolectar:

  • plantas con mucha resina como el pino,
  • plantas de olor delicado y a la vez intenso como la jara o la lavanda,
  • plantas aromáticas y medicinales como la menta, el tomillo, la salvia, etc.

Enseña al niño a reconocer esas plantas. Invítale a buscar otras que también huelan bien. Guárdalas para, al volver a casa, hacer un herbario con ellas.

 

Victoria Gómez




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