Retraso en el habla

¿Por qué será?

Los bebés suelen pronunciar sus primeras palabras en torno a los 10 meses y empiezan a formar frases en torno a los 2 años. Se expresan con precisión hacia los 3 años.  ¿Qué pensar si nuestro pequeño se acerca a los 3 años y apenas habla?

 
Retraso en el habla

Si bien lo normal es que el niño empiece a pronunciar sus primeras palabras antes del año, algunos pequeños siguen usando su “lenguaje de signos” bien pasado su segundo año y muestran un claro retraso en el habla cuando se les compara con niños de su edad. Esta situación suele preocupar a los padres que se preguntan por el motivo. Puede encontrarse en alguno o varios de estos punto

  1. El orden de nacimiento. Los primogénitos suelen hablar antes que sus hermanos menores. No tienen que compartir la atención de sus padres y desarrollan antes un lenguaje rico y preciso. En una familia con varios hijos, las tareas se multiplican y no se pone tanto hincapié en sustituir los mensajes no verbales por palabras. Pero esta regla general tiene muchas excepciones. El contacto con un hermano mayor, que ya habla muy bien puede ser el mejor de los estímulos, al igual que la rivalidad que a veces se instala entre los hermanos. ¿Y qué mejor que atrapar la atención de los padres con un buen discurso?
  2. El sexo. Las niñas suelen hablar antes de los niños y no solamente por un cuestión de genes. Se ha demostrado que los padres tienden a hablar más con sus hijas y a desarrollar más actividades físicas con sus hijos.
  3. La herencia. Los padres que han hablado tarde o de forma precoz pueden tener hijos con las mismas características. El componente hereditario no solamente interviene en la capacidad lingüística sino también en el desarrollo de las estructuras que intervienen en la emisión de las palabras como la musculatura bucal o la lengua.
  4. El ambiente. Un niño que vive en un entorno comunicativo, en el que se le solicita para que pronuncie palabras y se le escucha con paciencia, hablará antes independientemente de sus capacidades lingüísticas. Si todas las personas que le rodean –padres, hermanos, abuelos, cuidadores-  refuerzan su desarrollo verbal, el niño recibirá todo lo que necesita para hablar.
  5. El bilingüismo. Los niños que aprenden dos o más idiomas a la vez suelen arrancar un poco más tarde. Pero el retraso es temporal y cuando empiezan a hablar, lo harán en los dos idiomas. Se ha demostrado que las ventajas del bilingüismo en edades tempranas superan con crecen las pequeñas dificultades que pueden surgir.
  6. La escuela infantil. Los niños que acuden a la guardería desde pequeños suelen encontrar más estímulos para hablar. El contacto con los niños mayores y la necesidad de atraer la atención de sus cuidadores entre tantos niños suele ser un buen motivo para hacer esfuerzos.
  7. Su calendario interno. Todos los niños son únicos en su desarrollo y sólo deben preocupar los retrasos importantes. Antes que el número de palabras que pronuncia, lo relevante es comprobar que entiende lo que se le dice. Comprendemos primero (lenguaje receptivo) y luego hablamos (lenguaje expresivo). Los niños que aun no hablan utilizan un lenguaje de signos muy eficaz. En cambio, si tu hijo no parece comprender u oír lo que se le dice, consulta con tu pediatra. Si no es el caso, ten paciencia y pon en práctica los 10 puntos para ayudar a tu hijo a hablar.
 

Victoria Gómez