El niño que se chupa el dedo

Cómo quitarle la manía

El reflejo de succión es innato en los bebés. Por eso, llevarse el dedo a la boca es un hábito normal, que no afectará a su salud, salvo que se convierta en una fijación o se mantenga durante mucho tiempo.

 

La succión es un reflejo instintivo que está presente desde la vida intrauterina y se mantiene durante los primeros años del niño. No hay que olvidar que, además de ser fundamental para la alimentación, la succión genera la secreción de endorfinas, las hormonas del bienestar. Es una conducta positiva, siempre y cuando sea pasajero. Luego, el niño encontrará otros recursos para calmarse cuando está nervioso o dormirse cuando está cansado.

 Cuando es un problema...

Puede serlo si observas que el bebé se pasa más tiempo con el dedo en la boca que fuera de ella, y si a pesar de haber cumplido ya los 15-18 meses, sigue sin desarrollar otro recurso para autoconsolarse. ¿Qué consecuencias puede tener esta costumbre? Podría deformar el paladar, al empujarlo hacia arriba; llevar los incisivos superiores hacia delante y los inferiores hacia atrás; y favorecer la aparición del llamado “callo de succión” en el dedo.

¿Por qué se chupa el dedo?

Algunos pediatras relacionan la preferencia por el dedo con la lactancia materna. En ocasiones, los bebés que toman el pecho no aceptan bien el chupete y eligen el dedo para satisfacer el reflejo de succión. Pero lo cierto es que hay niños que no chupan ni una cosa ni la otra. y lo que está claro es que es más fácil para los padres retirar el chupete –un objeto externo sobre el que tienen control–  que eliminar el hábito de meterse el dedo en la boca.

Cómo quitarle el hábito

Si ya ha adquirido la costumbre, intenta alguno de estos métodos:

  • Ofrecerle el chupete, es más fácil de retirar.
  • Enseñarle alguna otra manera de relajarse, como abrazar a su juguete favorito.
  • Explicarle sin regañarle que chuparse el dedo le puede perjudicar y que debe ir dejando ese hábito poco a poco.
  • Llegar a acuerdos con él –que intente evitarlo por la mañana, cuando vea la televisión, cuando esté en el parque...– y felicítale por sus progresos. 

Como apoyo a los otros métodos, puedes aplicarle un esmalte inocuo de sabor desagradable que venden en las farmacias, aunque por sí solo este método no suele funcionar. Siempre se debe buscar la colaboración del niño; explícale que no se trata de ningún castigo, que es solo un método para que sea consciente en el momento en que se está chupando el dedo y así pueda parar.

Asesoramiento: Mónica Dosil, psicóloga de ISEP CLÍNIC. Dr. Jesús Martín-Calama, pediatra y miembro del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría.

 

Gema Martín




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