El niño que muerde

Cómo quitarle esta mala costumbre

Pegar, morder, tirar del pelo… Muchos niños que no manejan bien el habla recurren a estas estrategias para conseguir lo que quieren o expresar su frustración. ¿Cómo erradicar esta mala costumbre? Aquí tienes algunas ideas.

 
El niño que muerde

Si tu hijo tiene menos de 2 años y de repente, sin previo aviso, aprieta sus mandíbulas sobre tu mano, la mejilla o el hombro, no te sorprendas. Entre los 12 y 24 meses, muchos niños lo hacen y no significa nada sobre su carácter ni costumbres. Es más bien otra manera de jugar con tu cuerpo, de besarte y expresar su afecto. También puede haber otras causas como el cansancio, el hambre, o el dolor en las encías por la salida de los dientes… Es una conducta molesta si ya tiene dientes pero también pasajera. El problema surge cuando se mantiene más allá de los 2 años y morder se convierte en su arma de defensa o de consuelo.  Ya no lo hace para experimentar nuevas sensaciones sensoriales –la mejilla de mamá es suave, sabe bien y huele mejor-, sino para llegar a un fin concreto : quitarle el juguete de Ana o porque Álvaro no le deja pasar en el tobogán. Muchos niños que no pueden expresar sus diferencias con palabras o no conocen otras maneras de lograr lo que desean pasan al ataque mordiendo. ¿Cómo quitarle esta mala costumbre? Aquí van los pasos a seguir 

  1. Separa al atacante. Muestra tu disgusto y consuela a la víctima para que el niño se dé cuenta que morder no es una opción y que haciéndolo, no va a conseguir nada bueno, ni siquiera tu atención
  2. Aléjale de la zona de juegos con firmeza pero sin brusquedad.
  3. Pon palabras a sus sentimientos y explícale las consecuencias de su conducta: “Deseabas mucho el balón de Ana y le has mordido. Morder hace daño. Le has hecho daño a Ana y por eso llora”. A esta edad, es importante desarrollar su inteligencia emocional y su empatía.
  4. No devuelvas el mordisco. Sólo le confundiría. El niño es muy pequeño para relacionar que ha producido con el dolor que siente ahora.
  5. Nunca juegues con él mordisqueando. Tampoco entendería que a veces se puede y otras no. Hay otros muchos juegos para compartir con tu hijo de 2 o 3 años.
  6. Desarrolla su lenguaje. La conducta de morder es típica de un niño que no es capaz de expresarse oralmente con eficacia. Pon en práctica estas 6 estrategias para desarrollar el hablar del niño pequeño.
  7. Atiende a sus rabietas de forma adecuada. Son muy frecuentes y totalmente normales hasta los 4 años.  Si las tratas de forma adecuada, desaparecerán antes.
 

Victoria Gómez