El niño "pegón"

Claves para atajar la conducta agresiva de tu hijo

Algunos padres no salen de su asombro cuando su hijo les lanza una patada o un manotazo cuando se enfada. Si es tu caso, cuidado; es una actitud que debes detener.

 
niño pegando a madre

Las conductas agresivas en los primeros años de vida no son extrañas entre los niños; obedecen a su falta de conocimiento de cómo resolver conflictos de forma adecuada, a su alto nivel de egocentrismo y a su baja tolerancia a la frustración. Son muy frecuentes a partir de los dos años ya que el pequeño entra en una etapa de conocimiento de sí mismo en la que quiere hacer valer su voluntad a toda costa. En estos casos, la agresividad puede estar dirigida también hacia los padres, especialmente si está acostumbrado a salirse con la suya. A medida que el niño crece, las agresiones físicas suelen disminuir, pero aumentan las verbales. Tanto unas como otras deben ser atajadas de raíz.

¿Por qué se comporta de forma agresiva?

Hay varios motivos por los que un niño puede mostrarse violento con sus padres y otras personas; el más común es, simplemente, porque se le toleran. Imaginemos a un niño de dos años que está en plena fase de terquedad y siempre quiere que se haga su voluntad. En un momento de impotencia, cuando no consigue lo que quiere, siente el impulso de estampar un juguete contra el suelo o, quizás, de lanzar una patada a su madre, si considera que ella es el motivo de su malestar. Si en ese momento el niño opta por la patada y su madre no reacciona o lo hace de forma poco eficaz, esta fea costumbre se irá asentando en él como una manera de descargarse cuando esté enfadado. Los intentos de agresión deben ser, en primer lugar, interrumpidos antes de que sucedan, y en segundo lugar, castigados, bien con unos minutos en la silla de pensar, bien con la pérdida de algún privilegio.

Otra forma de aprender comportamientos agresivos es la imitación. Si en casa el pequeño está acostumbrado a llevarse cachetes o azotes cuando sus padres le regañan, no podemos extrañarnos que le parezcan un medio adecuado cuando es él quien se enfada. Las conductas violentas en el hogar, aunque no sean físicas, pueden inducir también a la agresividad del niño: peleas continuas, gritos, insultos o descalificaciones.

 

Ísar Monzón




Elige y compra en Amazon