Cómo terminar con las tomas nocturnas

Tu pequeño no necesita comer de noche

La vida de un niño de 2 a 3 años está hecha de pequeños rituales a los que hijo y padres se aferran a veces de forma innecesaria. Ofrecerle una toma de leche en plena noche para que se vuelva a dormir es uno de ellos. Si es lo que vivís cada noche, aquí tienes estrategias para terminar con esta mala costumbre.

 
Cómo terminar con las tomas nocturnas

¿Tu hijo tiene uno, dos o tres años y sigue reclamando una toma de leche cada noche? Prolongar esta situación no es buena idea porque perturba el sueño de todos y no ayuda al niño a controlar por sí mismo sus despertares nocturnos. ¿Cómo solucionar el tema? Veamos cómo proceder.

No, tu hijo no necesita comer de noche

El niño de esta edad no te reclama leche porque tenga hambre. Su organismo está preparado para aguantar el ayuno nocturno. Es más, lo necesita para que descanse sus sistema digestivo. Más que beneficiarle, estos biberones nocturnos le perjudican:

-       Le acostumbras a solucionar sus problemas –en este caso conciliar el sueño- con la comida. Dejas la puerta abierta a que siga haciéndolo de mayor, cuando sienta estrés, miedo, tristeza…

-       Comer de más o cuando no lo necesitas te expone a sufrir sobrepeso.

-       Beber mucho líquido de noche complica  el controlar de la micción nocturna que se logra en torno a los 3-4 años.

-       Si el niño se toma un biberón de madrugada, no tendrá hambre cuando le toque tomar su primera comida del día: el desayuno.

-       Mantienes el uso del biberón más tiempo de lo aconsejable, con el riesgo de que sufra caries por el azúcar que contiene la leche.

¿Qué hacemos con esta toma nocturna?

La toma nocturna del niño no tiene otra finalidad que ayudarle a conciliar el sueño. Pero es una falsa solución, lo que el niño necesita es aprender a dormir.  Y la única manera de encarar el problema es dejar de darle esta toma de leche -sea de pecho o biberón- para reprogramar su sueño. Lo puedes hacer por etapas dándole un biberón de agua en vez de leche. Le dejarás con la mitad de su costumbre: chupar de la tetina. Pero no es seguro que funcione: puede que se enfade porque espera el sabor dulce de la leche o que siga despertándose hasta que le des lo que desea. La siguiente etapa es cortar por lo sano. Avísale que mamá no va a darle más biberones de noche porque ya es muy mayor y cumple con tu palabra. Ayúdate de los 10 trucos para controlar los despertares nocturnos y sé constante. Puede que pases unas pocas noches algo alteradas. Pero terminarás con esta mala costumbre en pocos días.

 

Victoria Gómez