Cómo lograr que tu hijo duerma en su cama

Ventajas e inconvenientes del colecho

Desde hace algún tiempo vuestro hijo os pide constantemente dormir con vosotros. Algunos padres no ven inconveniente pero a otros, no les agrada. Solucionar este pequeño problema requiere tiempo y habilidad.

 
dormir con los padres

A los niños les encanta visitar la habitación de papá y mamá y quedarse allí a dormir. Con frecuencia, lo que era algo accidental se convierte en habitual. Por el motivo que sea, ahora no hay quién le saque de allí; todas las noches tiene alguna excusa para hacerse un huequecito entre vosotros.
¿Ventajas? El pequeño se siente más seguro, duerme mejor y, en consecuencia, no tendréis que acudir a sus llamadas nocturnas. Pero, sin duda, tiene inconvenientes que llevan a muchos padres a desear que se acostumbre a utilizar su propia cama cuanto antes: la falta de espacio, el mal dormir noche tras noche, la intimidad para la pareja... Además, si tiene hermanos, éstos no se resignarán a quedarse en su habitación y vuestra cama puede convertirse en un auténtico campamento...

Cómo proceder para que duerma en su cama

1. Si lo hace por costumbre

Si vuestro hijo está acostumbrado desde hace tiempo a dormir con vosotros, no bastará con que le pidáis de un día para otro que se traslade de habitación; será necesario ofrecerle alguna motivación:

  • Explicadle que como ya es mayor dormirá mucho más a gusto en su propia cama, tendrá más espacio.
  • Podrá ponerla a su gusto: puede acompañarte para elegir sus sábanas, el edredón, la colcha...
  • Tendrá permiso para hacer cosas que en vuestra cama no está permitido: leer un rato antes de apagar la luz o meter algún juguete entre las sábanas...
  • Si nada funciona y se sigue levantando, hay que pasar “al pacto”. Cada noche que duerma en su cama pintaréis una cara sonriente en una hoja colgada en su cuarto; si duerme con vosotros pondréis una cara seria. Cuando tenga diez caritas alegres seguidas le daréis un pequeño premio pactado previamente entre todos (ir al cine, decorar su habitación con un póster elegido por él, retrasar diez minutos la hora de acostarse...).

2. Si lo hace por miedo

A partir de los dos años es frecuente que los niños tengan pesadillas relacionadas con su desbordante imaginación, los cuentos que leen o las historias que ven en televisión; también aparece el miedo a la oscuridad. Todo esto hace que se intensifique el temor a dormir solo y que las visitas a la cama de los papás aumenten. No pasa nada por dejarle meterse en vuestra cama en estas ocasiones; así le demostráis que comprendéis cómo se siente; pero si se convierte en habitual, es mejor buscar otras soluciones para que no termine convirtiéndose en una necesidad. Para aliviar el malestar de tu hijo:

  • Deja la puerta de su habitación entreabierta y una luz tenue en el pasillo que alumbre su cuarto de forma indirecta (o la persiana a medio bajar); así si abre los ojos en plena noche verá que sigue en su habitación.
    Si se despierta angustiado, acude a su lado y acompáñale hasta que se tranquilice. Mantener una rutina a la hora de acostarse, como leer un cuento, puede ayudarle a dormir más relajado.
    Si sigue asustado ponle un colchón en vuestro dormitorio, al pie de la cama, y déjale dormir allí. De esta forma le hacéis compañía, pero sin acostumbrarle a dormir con vosotros.
 


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