Buenos motivos para dejar el biberón

Cómo conseguir que beba en un vaso

Hay niños que, a pesar de saber beber en vaso, no son capaces de desprenderse del biberón. ¿Comodidad, dependencia, tranquilidad…? El motivo no siempre es el mismo, pero en muchas ocasiones nuestra actitud no ayuda a lograrlo.

 
Dejar el biberón

Casi todas las conductas de los niños son aprendidas, se apoyan en el ejemplo que les damos. Así, una actitud nuestra aparentemente inofensiva y repetida con regularidad puede llevar al niño a ser incapaz de abandonar un hábito. Lograr desprenderse para siempre del biberón no es solo una tarea del niño; tú también tienes mucho que ver.

Motivos para dejar el biberón

¿Por qué conviene que los niños dejen el biberón antes de los tres años? Por una parte, están los motivos psicológicos. Si tu hijo es el único de la clase que lleva su biberón a todas partes, puede sentirse desplazado y es posible que incluso sufra las burlas de otros compañeros. Además, para desarrollarse adecuadamente, sin miedo a crecer y hacerse más independiente, el niño debe sentir que es mayor, que ya no es un bebé y esto es fundamental que se lo trasmitas tú con tu forma de tratarle.
Por otro lado, están las cuestiones de salud. Tener el biberón continuamente en la boca puede deformar el paladar y dificultar el habla. También puede favorecer las caries, ya que el azúcar que contienen algunos alimentos, como los zumos, se queda en la tetina y está en continuo contacto con los dientes.

El biberón no es un consolador

El biberón debe formar parte de la vida del niño solo como un instrumento para su comodidad hasta que sea capaz de beber en vaso. No te acostumbres a ofrecérselo cada vez que llora o se enfada. Si lo haces, él terminará asociándolo con una forma de consuelo y le costará mucho dejarlo. Es curioso que los padres se preocupen porque su hijo deje el chupete, lo que consideran un ejemplo de madurez del niño, pero permiten que usen biberón mucho tiempo. Sin darse cuenta, convierten el biberón en un sustituto del chupeteEs común ver niños de 3 o 4 años que beben perfectamente en vaso pero, ante el más mínimo disgusto, lloran desconsolados en busca de su biberón.

Otro motivo por el que alargamos el uso del biberón es para que beba mayor cantidad de leche. No es raro que niños de 4 o 5 años que se acuestan con un gran biberón de leche sigan llevando pañales para no mojar la cama. A esta edad, los productos lácteos sustituyen sin problema la leche bebida. Conviene medir los pros y los contras de nuestras decisiones.

Beber en vaso por etapas

Aprender a beber en vaso no es tan sencilla para un niño pequeño. Al principio, lo inclinan demasiado de prisa, se atragantan, les da la tos y se mojan la ropa. Pese a esta dificultad, los niños de dos años ya dominan bastante bien este aprendizaje.

La mejor forma de aprender es ir paso a paso con un vaso evolutivo. Para que se acostumbre a no usar tetina, empieza por darle un vaso con boquilla; después puedes pasar a un vaso con asas, que le resultará mucho más fácil de sujetar. Y, cuando ya sepa beber en vaso, olvídate para siempre del biberón.

Esto no quiere decir que lo hagas desaparecer de un día para otro sin dar explicaciones. Deja de ofrecérselo y dale de beber siempre en vaso. Si te pide el biberón, al principio, no se lo niegues, pero explícale que ya es lo bastante mayor para beber igual que lo hacen los adultos y felicítale por este gran logro.

 

Ísar Monzón




Elige y compra en Amazon