10 puntos para ayudar a tu hijo a hablar

Crea un entorno favorable

Los niños pequeños no aprenden a hablar con la televisión. Lo logran gracias a los adultos y los niños mayores que le rodean. Cuida estos 10 puntos y maravíllate de cómo tu hijo mejora su discurso cada día.

 
10 puntos para ayudar a tu hijo a hablar

Cuando nace,  el bebé se comunica con el llanto. Luego, con la sonrisa, los balbuceos y por fin, con las palabras. En torno a los 2 años, su desarrollo del habla conoce un pico de aceleración espectacular. Es en este momento cuando puedes sacar el mejor provecho de estos 10 puntos para desarrollar su lenguaje.

  1. Saca a tu hijo a pasear. Llevarle al parque, al zoo, a ver escaparates… Amplia sus horizontes. Son otras tantas ocasiones de ampliar su vocabulario. Enséñale las cosas poniéndoles nombres: “Esta planta de flores rojas es un geranio y este árbol un pino” “Mira qué grande es el león…”.  Ir al supermercado, una salida no exenta de dificultades en compañía de un niño pequeño, es otra oportunidad de conversar y añadir nuevas palabras a su léxico: “Esta lata es de mejillones y esta otra de atún” “Busquemos un pollo para asar…” Una vez en casa, hojead libros para asentar el aprendizaje de las nuevas palabras.
  2. No le imites en su lengua de trapo. Tampoco uses palabras de bebé. El niño no va a "mimir" sino a dormir. Si pronuncia mal una palabra, no le corrijas pero haz una frase con su pronunciación correcta a continuación.
  3. Repite las palabras una y otra vez. Se dice que un adulto tiene que encontrarse 7 veces con una palabra para memorizarla. Aunque los niños pequeños pueden aprender más de prisa, también necesitan la repetición.
  4. Lee cuentos. Procura que se ajusten a su edad, aporten vocabulario nuevo y añadan verbos de acción. Hazle preguntas para comprobar que entiende y usa las imágenes para apoyar el relato.
  5. Canta canciones. El repertorio de canciones populares con melodía pegadiza y letras sencillas es inagotable. Las que más gustan a los niños incluyen mímica y juegos sencillos, algo que han sabido explotar con acierto grupos como los Cantajuegos.
  6. Escúchale. Los niños se pierden a veces en sus explicaciones y hablan lentamente. Nuestro calendario siempre apretado nos hace olvidar con frecuencia lo agradable que resulta que alguien nos preste atención. Párate, mírale y escúchale. La escucha activa es el mejor de los estímulos para hablar.
  7. Hazle preguntas. Una cosa es parlotear libremente y otra responder a preguntas que nos obliga a salir de nuestra “zona de confort” lingüístico. Haciéndole preguntas, le llevarás a repetir las palabras nuevamente aprendidas.
  8. Ayúdale cuando se bloquea. Si una persona que no conoce le hace una pregunta y el niño intimidado no logra responder, aporta tu apoyo “la señora te pregunta si quieres un globo. ¿Qué opinas?”.
  9. En su presencia, habla siempre con corrección. El niño está siempre escuchándote e imitándote. Evita las palabrotas y las construcciones incorrectas.
  10. No le sobrecargues con estímulos. Los niños pequeños se cansan en seguida, su capacidad de atención es limitada. No le sobreestimules; si no quiere hablar, no le fuerces. Tampoco aplaudas a cada nueva palabra que pronuncie o a cada genialidad que exprese. El lenguaje es sobre todo comunicación y es esa necesidad la que, en última instancia, le llevará a aprender a hablar.
 

Victoria Gómez