De 1 a 10 años: así el niño aprende a dibujar

Del garabado al dibujo realista

Desde los primeros garabatos hasta las escenas realistas, el dibujo infantil pasa por 4 etapas, reflejo de su habilidad motora y su desarrollo mental. Todos nos informan sobre su representación del mundo y su estado emocional.

 
niño pintando

Tan pronto como sus deditos puedan sujetar el lápiz, el niño empieza a dibujar. Estos primeros garabatos irán evolucionando poco a poco hasta que sea capaz de escenificar su visión del mundo. Estas son las 4 etapas del dibujo infantil.

De 1 a 3 años: el garabato 

En torno los 18 meses, el niño es capaz de agarrar un lápiz y pasear su punta sobre la hoja de papel. "El garabato constituye un largo e intenso proceso a través del cual alcanza el dominio de su motricidad y conquista el orden y el equilibrio entre grafismo y el espacio" resume Antonio Machón, estudioso del arte infantil en su libro "Los dibujos de los niños". Comenzará con trazos incontrolados que dejarán su huella en la mesa o cualquier otro espacio fuera del papel e irá evolucionando hasta garabato más elaborados.

Entre 3 y 4 años: la forma

Es la etapa más importante según Machón: "El año que transcurre de los 3 a los 4 años, es el momento más intenso y en el que tienen lugar las experiencias y descubrimientos infantiles más determinantes de su desarrollo, como son los procesos de simbolización." El niño ya realiza formas simples como el círculo y la línea que después agrupará y combinará entre sí para crear nuevas formas. Poco a poco, irá añadiendo detalles y aparecerán las primeras figuras que identifica con objetos y personas. La figura humana centrará su atención. A los 4 años, añade extremidades que saldrán de las caras. Con el tiempo, añadirá un número variable de dedos a estas extremidades y luego una línea entre la cabeza y las piernas en representación del cuerpo.  

De 4 a 7 años: la esquematización

El niño pasa de la representación simbólica a la figurativa. Controla las formas y sus dibujos se identifican con lo que desea dibujar. La figura humano adquiere detalles y rasgos de identificación: las coletas de la hermana, las gafas del abuelo.... Las figuras interactúan y se presentan en un escenario.

De 7 a 10 años: el realismo

La máxima ambición del niño es que su dibujo se parezca a la realidad. Presenta muchos detalles, las figuras dejan de ser planas y aparece la tercera dimensión: la profundidad, la perspectiva, y se esfuerza en representar el gesto, la acción, el movimiento.

 


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