¡Jo, me aburro!
Le cuesta entretenerse solito
Con tantos días de vacaciones, es fácil que el tiempo supere a tu pequeño y se queje de que no sabe qué hacer. Ante esta situación, lo más probable es que esté todo el día revoloteando a tu alrededor o, aún peor, todo el día delante de la tele. Te proponemos algunas ideas para que le ayudes a organizar su tiempo.

• Jugar con la imaginación. Todos sabemos que el mejor juguete de un niño es su capacidad de fantasear. Si, de vez en cuando, juegas con él a recrear esas aventuras que tiene en su cabeza, puedes darle las claves para utilizar su imaginación también en el juego en solitario. Si, además, pones a su alcance cosas con las que disfrazarse, seguro que más de una vez te sorprenderá por las horas que es capaz de pasar sumergido en su propio universo.
• Con otros niños, es más divertido. Ahora que no tiene clases en las que encontrarse con otros niños, es más importante que nunca facilitarle ese contacto llevándole al parque o invitando a algún amiguito a casa. Seguro que las horas que estén juntos se le pasan volando.
• Conocerse mejor. Igual que durante el curso, hay que seguir manteniendo un contacto diario padres-hijo a través de los juegos y de las conversaciones en familia. Las vacaciones son, además, un momento excelente para recordar el pasado a través de fotos y vídeos y para que hagas a tu hijo partícipe de tus propias pasiones como el arte, la historia, el cine, la música...
• En busca de la afición escondida. Es un buen momento para que busque un hobby con tu ayuda: coleccionar, pintar, hacer rompecabezas, aprender a patinar, hacer un collage recortando fotos de revistas, aprender todo sobre los dinosaurios... Seguro que juntos encontráis algo acorde con sus gustos y compatible con tus ocupaciones.
• ¿Puedo ver la televisión? Ver un ratito la televisión, así como jugar con el ordenador o la videoconsola, son actividades tan lícitas como cualquier otra. No debemos olvidar que está de vacaciones y tiene derecho a disfrutarlas haciendo aquello que más le gusta. No obstante, el control de los padres es fundamental para que esto no se convierta en su único interés: establece un límite al número de horas que puede desarrollar estas actividades y controla qué tipo de programas ve en la televisión.
• Repasa lo aprendido. Es muy beneficioso que entre las actividades diarias de tu hijo esté el repasar los conocimientos adquiridos durante el año escolar para que acceda al próximo curso seguro y capaz de afrontarlo desde el comienzo. Y, tanto si ya lee como si no, dejad todos los días un espacio reservado a los libros.
• ¡Al campamento! Aunque su principal finalidad es proporcionar una alternativa para dejar a sus hijos a los padres que aún no tienen vacaciones, lo cierto es que son muy beneficiosos: le introducen de forma divertida en actividades como el arte o la música, le enseñan nuevos juegos y formas de pasar el rato, le facilitan seguir relacionándose con niños y, por supuesto, cubren parte de su tiempo para que el día no se le haga demasiado largo.
Ísar Monzón


