Peleas entre hermanos: 5 claves para evitarlas

La solución a los conflictos

No pueden estar más de 10 minutos jugando sin que se plantee un conflicto. Los hermanos pasan, a veces, por etapas de continuas peleas que complican mucho las relaciones entre ellos y sus padres. Veamos cómo afrontar la situación.

 
peleas entre hermanos

Una vez más sus gritos vienen a perturbar la tranquilidad de la casa y te preguntas qué puedes hacer para mejorar sus relaciones. La educación es un proceso de largo alcance. No solucionarás de inmediato todos los conflictos que surgen entre tus hijos pero conseguirás que evolucionen hacia la normalización.

Los 5 puntos que deberías vigilar

1. Resiste la tentación de hacer comparaciones. Cuando la frustración te embarga, un rápido “¡A ver si aprendes de tu hermana!” te puede escapar. Reprímelo porque no servirá más que a avivar los conflictos. La conducta que te disgusta en tu hijo ha de tratarse con él; lo que hace o deja de hacer el otro hermano es un asunto diferente.

2. Huye de las etiquetas. Los niños cambian mucho a lo largo de la infancia y es injusto y nocivo para ellos atribuirles etiquetas tipo “eres un desordenado, un peleón, un mentiroso, etc…” Inclusive las etiquetas positivas deberían evitarse.

3. Trata a tus hijos de forma individual. No te relaciones con ellos en bloque sino de acuerdo con su forma de ser y necesidades. Ábrete a organizar tiempos para compartir aficiones y proyectos con cada uno de ellos. Procura dedicarles una tarde y aprovecha ese tiempo juntos para las confidencias.

4. Si observas muchos celos entre ellos, revisa tu actitud. Los celos son a menudo una manera de reclamar la atención de los padres que, sin darse cuenta o por motivos incomprensibles para el niño, pueden volcarse con uno de ellos sin explicar el motivo al “perjudicado”. Examinar nuestro comportamiento y ajustarlo para evitar celos es a veces necesario.

5. Cuando se pelean, no intervengas. No siempre es fácil mantenerse al margen de sus conflictos pero conviene tener una línea de conducta clara: los conflictos se resuelven entre ellos. Así aprenderán a negociar y no te echarán en cara un doliente “le das siempre la razón a él”. Si los gritos suben de tono, siéntate con ellos y procura que te expliquen el porqué de la pelea por turnos, sin interrumpirles. No tomes partido, explícales las posibles soluciones y que ellos elijan la que les parece más justa. Si llegan a las manos, sepárales inmediatamente y regáñales con firmeza.

 

Victoria Gómez




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