El niño impulsivo

Mejora su autocontrol

Si bien cierto grado de impulsividad es normal en todos los niños, algunos se muestran especialmente faltos de autocontrol. Estos son los síntomas de un exceso de impulsividad y las medidas para ayudarle a controlarse mejor.

 
El niño impulsivo

Poner freno a nuestras reacciones más espontáneas no es fácil en ningún momento de la vida, aún menos en la infancia. Controlar la impulsividad es algo que todos los niños deben aprender. Lograrlo es básico para mantener buenas relaciones con los demás y obtener resultados positivos de nuestras conductas.

Muchos niños especialmente nerviosos o ansiosos se pueden mostrar excesivamente impulsivos. En general, son niños sin malicia, nada planificadores, que hacen las cosas a la vista de todos. Pero su honestidad no les ayuda a evitar los conflictos. Pueden pasar por niños peleones cuando la causa de su agresividad son sus descontrolados impulsos.

Las señales que nos deben llevar a prestar especial atención a su impulsividad

  1. Habla de forma atropellada y por encima de los demás. No sabe esperar su turno para participar en la conversación.
  2. No piensa en las consecuencias de lo que dice lo que le lleva a expresar lo que no debería, insultar, herir, faltar al respeto…
  3. Cuando desea algún objeto, no se frena y es capaz de quitárselo a otro niño por la fuerza.
  4. Entra en batallas por cosas sin importancia. Pasa por ser un niño pegón.
  5. Quiere ser siempre el primero en todo. No respeta las reglas de los juegos en grupo, hay que recordarle siempre que debe esperar su turno o que respete las filas.
  6. A menudo llora de rabia para dar salida a su frustración cuando no consigue lo que quiere ¡ya!.
  7. Suele ser despistado porque descuida lo que no pertenece a su deseo inmediato.

Impulsividad e inteligencia emocional

La impulsividad es una mezcla de falta de autocontrol e impaciencia. El niño se comportará de forma menos impulsiva cuando haya aprendido a esperar antes de actuar, reflexionar en las consecuencias de sus actos antes de ejecutarlos. Cuando se libere de sus respuestas impulsivas, se sentirá más seguro y su autoestima se reforzará. El control de la impulsividad es una capacidad que pertenece al ámbito de la  inteligencia emocional y, al igual que las demás inteligencias, es importante que se trabaje en la infancia.

Algunas cosas que el niño impulsivo debe aprender

Sin ejercer demasiada presión sobre el niño para no aumentar su anxiedad pero con calma, firmeza y constancia, podemos enseñar al niño a mejorar su impulsividad:

  1. No le permitas que interrumpa a nadie en una conversación. Tampoco pases los insultos o las malas formas.
  2. Controla que vaya siempre bien peinado y vestido, con los zapatos abrochados y las cremalleras subidas.
  3. Enséñale a iniciar cualquier tarea con tiempo y a planificar el trabajo. Oblígale a que lo realice a conciencia, no corriendo y deprisa para pasar a otra cosa.
  4. No le dejes que se cuele en una fila o que no respete su turno en los juegos.
  5. Ayúdale a controlar sus enfados, a ser buen perdedor, a convivir con su ira, su frustración o su desilusión. 
  6. Proponle que realice cosas de gran precisión para que controle su motricidad fina: pegar las piezas pequeñas de una maqueta, colorear mandalas, hacer puzzles de muchas piezas, etc.
  7. Pon la práctica del deporte en su agenda para que canaliza su exceso de impulsividad.
  8. Haz con él proyectos de futuro –para el próximo fin de semana, las vacaciones…- y preparadlos juntos y por etapas.
 

Victoria Gómez




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