Educación sexual: cómo proceder en casa

Fíjate en sus preguntas

A partir de los tres años, tu hijo empezará a hacerte preguntas relacionadas con la diferencia entre niñas y niños o de dónde vienen los niños. A medida que pasan los años, irán apareciendo otras más complejas. ¿Cómo responder a ellas de forma sencilla y sin defraudarle? Te damos 8 claves básicas.

 
madre y niña leyendo

A partir de los tres años, tu hijo empezará a hacerte preguntas más o menos directamente relacionadas con el sexo. Es posible incluso que sea antes si se dan circunstancias especiales, como que esté esperando un hermanito, que aceleren su curiosidad. A esa edad empezará a preguntarte por su cuerpo, por las diferencias entre niños y niñas y la típica pregunta de “mamá, ¿de dónde vienen los niños?”.

8 claves para responder a sus preguntas sobre sexo

  1. No vale echar balones fuera,  hay que contestar siempre a sus preguntas. Los niños tienen curiosidades que quieren satisfacer. Si tú no les ofreces respuestas, las buscarán en otra parte y entonces es posible que acudan a fuentes poco fiables o inconvenientes y obtengan una información equivocada. 
  2. Hay que contestar siempre con la verdad. Todas esas historias que tiene una dimensión mitológica o imaginativa, no sirven más que para salir del paso en un momento concreto y complicar mucho las cosas más adelante, porque todos los niños perciben la mentira, que contribuye a crear ese clima de tema prohibido.
  3. Si la pregunta ha surgido en un momento poco oportuno o no tienes claro cómo responderla, puedes aplazarla (“hasta que lleguemos a casa”); o reconocer que no lo sabes, pero que te informarás (¿qué te parece si buscamos un libro y nos enteramos los dos?).
  4. Responde de forma sencilla y concreta a la pregunta que te hayan formulado. Sus curiosidades avanzan al mismo ritmo que su desarrollo intelectual y no están preparados para entender o asimilar más información que la que estrictamente están solicitando. Las preguntas de los niños tienen el tamaño de su capacidad de comprensión. Lo sensato es contestar la verdad y hacerlo de forma asimilable y adecuada a su edad y nivel de desarrollo. Si un niño te pregunta por qué se ha caído, tú le respondes que porque se ha tropezado con una piedra, y no se te ocurre intentar explicarle la ley de la gravedad. Así que, si te pregunta de dónde salen los niños, bastará con que les respondas “de la barriga de mamá”, no es necesario que le expliques todo el proceso reproductivo, porque además, no lo entendería.
  5. La educación sexual no se reduce a una charla entre padres y niños. Al igual que el desarrollo intelectual y emocional del niño no se produce “de repente”, sino que es un proceso, formarle en materia sexual debe plantear como algo paulatino a lo largo de la infancia. 
  6. No evites los gestos de cariño, los besos, las caricias, entre los papás: le estarás enseñando la importancia del cariño y de los afectos, además de contribuir en gran medida a desmitificar el tabú de las relaciones entre hombres y mujeres.
  7. No creas que los niños son demasiado pequeños para entender algo, si el niño pregunta es que está preparado para saber.
  8. Rechaza la idea de que hablarle de sexo le empujará a iniciarse antes en las relaciones sexuales. Es un error creer que los niños aceptarán que por no hablar de algo ese algo no existe. Una correcta educación sexual le transmitirá el necesario sentido de responsabilidad.

Asesoramiento: María Victoria del Barrio, profesora de la Facultad de Psicología de la UNED.

 


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