Así se comporta el niño tirano

Recupera el control

Según muchos profesionales en salud infantil, los niños tiranos están en aumento. ¿Cómo puede ser que niños de corta edad se apoderen de la autoridad parental actuando como pequeños déspotas incontrolados? ¿Cómo llevarlos de vuelta hacia el camino correcto?

 
niña enfadada

La agresividad, la manipulación, la falta de responsabilidad, el escaso autocontrol, la ira, el egoísmo y la poca tolerancia a la frustración son los comportamientos que exhibe el niño tirano. Pero tal y como explica la psicóloga infanto-juvenil Alicia Banderas, "un niño no se convierte en tirano de la noche a la mañana". Los primeros "brotes" aparecen y son observables en torno a los 6 años, se manifiestan con intensidad hacia los 11 y de forma violenta alrededor de los 15 años. El problema proviene de un exceso de poder. Estos niños malcriados y déspotas imponen su ley en casa, educándose sin un rumbo claro y sembrando la discordia en torno suyo. Crecen en un ambiente en el que padre y madre claudican en ejercer la autoridad parental. Los motivos son múltiples: niños de temperamento difícil, hijos únicos y consentidos, progenitores que se sienten culpables por no dedicar a sus hijos todo el tiempo que desearían, familias desunidas, divorciadas o monoparentales...  Reconducir el comportamiento de un niño tirano es fundamental por su bien y el equilibrio familiar.

Cómo se comportan los niños tiranos

Ante la falta de normas y límites claros, el niño va ganando terreno poco a poco, identificando las debilidades de la estructura familiar para sacarle provecho. Sus armas: las rabietas, rechazar la comida, negarse a dormir, hacerse la víctima, simular dolores de cabeza o de barriga...  Se trata de ganar pequeñas batallas, agotando la paciencia de los padres que ceden una y otra vez, reafirmando al niño en su estrategia. 

Los pequeños déspotas amargan la vida de sus padres. Crecen faltos de valores que les guíe y se vuelven inseguros y miedosos. En cuanto a los padres, su falta de referencia educativa les lleva a perder todo control sobre el niño. No logran compartir criterios claros y acaban discutiendo entre ellos. Se sienten tan perdidos como ese niño que desean tanto proteger. 

Cómo responder a sus provocaciones

Es necesario actuar con firmeza y autoridad pero transmitiendo al mismo tiempo, nuestro afecto e inculcando valores como el respeto, la responsabilidad, la tolerancia y el valor del esfuerzo.

1. Las normas y los límites han de ser claros para generar confianza. Los padres son los que los fijan aunque a medida que los niños crezcan, habrá algunos que se podrán negociar.

2. Las cosas se ganan con esfuerzo. Así aprenderán a valorar las recompensas y a controlar su frustración.

3. Refuerza sus progresos. Comunícale tu satisfacción por sus logros y anímale a seguir.

4. Las responsabilidades se comparten. La responsabilidad y la autonomía son dos caras de una misma moneda. Es importante que tu hijo tenga sus obligaciones en el entorno doméstico acorde a sus destrezas y edad. Esto le enseñará también a ser más autónomo.

La meta principal es restablecer la jerarquía familiar para que padres e hijos ocupen el lugar que les corresponde. Ante casos difíciles, el asesoramiento de un terapeuta familiar que defina pautas claras y evalue los resultados ayudará a la vuelta a la normalidad antes de que la adolescencia agudice todos estos problemas. 

Asesoramiento: Dr. Paulino Castells, especialista en psiquiatría infantil, autor del libro "El niño diferente". Alicia Bandera, autora del libro "Pequeños tiranos"

 

Beatriz García




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