5 beneficios del aprendizaje musical en niños

Favorece su desarrollo integral

Por todos es conocido el beneficio que la música clásica reporta a los bebés. El llamado 'efecto Mozart' se hizo popular hace años y continúa demostrando su efectividad. Continuar en contacto permanente con la música tiene otros muchos beneficios. 

 
Niño escuchando música

Dicen que “la música amansa a las fieras” y diversos estudios se han preocupado de demostrar los beneficios que escucharla tiene sobre el desarrollo de los niños. El contacto cotidiano con la música, sea del estilo que sea, y su estudio tanto en las escuelas como en casa, tiene múltiples ventajas para el desarrollo motriz e intelectual en edades tempranas. Los analizamos en profundidad para que no prives a tus pequeños de un recurso tan al alcance de la mano y tan rico en estímulos.

5 beneficios del aprendizaje musical

1. Refuerza la atención y la concentración. La música estimula áreas del cerebro que difícilmente se pueden ejercitar de otra manera. Aquellas personas que han tenido una formación musical tienen unas capacidades de concentración y atención a los detalles superiores a la media, así como una mayor voluntad para ser constantes y a seguir una disciplina en su día a día.

2. Incrementa la memoria y la creatividad. En el estudio de la música y la práctica con un instrumento musical se ponen en juego fundamentalmente tres aspectos: la memoria visual, la memoria muscular o gestual y la memoria auditiva, que interactúan en un complejo proceso intelectual. Este entrenamiento cotidiano contribuye a ampliar la memoria, ya aplicada a otros aspectos de la vida, permitiendo fijar los recuerdos, recientes o antiguos. Además, el estudio y escucha de la música potencian la creatividad y la agilidad mental, facilitando la solución de problemas de forma imaginativa.

3. Desarrolla habilidades motoras y rítmicas. La audición musical guiada estimula el desarrollo de un conjunto de capacidades motoras en los más pequeños, que se ven incrementadas una vez el niño comienza a tocar un instrumento. La particularidad del estudio de un instrumento, con sus rutinas y ejercicios, ayudan a interiorizar y desarrollar una capacidad de coordinación que difícilmente se puede desarrollar de otra manera.

4. Mejora la seguridad en uno mismo y facilita las habilidades de socialización. La práctica musical es un vehículo que puede incrementar la autoconfianza y  contribuir en la solución de los problemas de falta de autoestima de los niños, especialmente durante la adolescencia. La práctica y progresos diarios, y el compartir la música con otras personas en conciertos refuerzan en el joven la seguridad en sí mismo y brindan la posibilidad de establecer nuevas amistades y relaciones.

5. Reduce el estrés. Muchos profesionales de la medicina prescriben escuchar música a aquellas personas que sufren de estrés y de ansiedad. Además, la música ayuda a generar endorfinas, la hormona de la felicidad. La música también mejora el desarrollo del área cerebral implicada en la motivación, el placer y la recompensa.

Asesoramiento: Escuela de Música Brains International Schools.

 

Paula Bermejo