De 2 a 3 años: despierta en tu hijo las ganas de leer con el método Montessori

Respeta sus períodos sensibles

Con el método Montessori, muchos niños son lectores antes de cumplir los 6 años. Lo logran sin apenas esfuerzo y mucho disfrute cuando se sabe aprovechar los periodos sensibles de su desarrollo. Los padres, podemos hacer mucho para ayudarles.

 
Prepararle para aprender a leer con el método montessori

Un niño está preparado para aprenda a leer y escribir, cuando se dan unas cuantas circunstancias:

  • Ha adquirido un nivel de lenguaje suficiente y muestra curiosidad por ampliar su vocabulario.
  • Maneja con frecuencia y disfruta con los libros. Ha entendido que leer cuentos es divertido y se siente atraído por la palabra escrita.
  • Crece en un entorno lector. Observa cómo los adultos con los que convive leen y le leen.  

La mayoría de los niños empiezan a interesarse por la lecto-escritura en torno a los 3 años. Hasta llegar a este punto, veamos cómo le podemos ayudar.

De 0 a 3 años: pasos previos

Es sorprendente observar con qué intensidad un bebé de pocas semanas se fija en la boca de las personas que le hablan, como si bebiera de sus palabras. De hecho, el poder que tiene el habla para tranquilizarle es impresionante. La voz humana es como un imán para él.

En realidad, el bebé llega al mundo con cierta experiencia linguística. Experimentos llevados a cabo con ellos han puesto de manifiesto que nada más nacer, ya muestran una mayor sensibilidad por los sonidos oídos en el útero, los de la lengua de sus padres.

Durante su primer año, el niño irá prestado atención y memorizando muchas palabras. Empezará pronunciando sonidos y de manera gradual pero muy activa, irá incorporando vocabulario y formas gramaticales cada vez más complejas. Su capacidad de comprensión siempre toma la delantera sobre la de emisión, su vocabulario pasivo siendo mayor que el activo.

En  torno a los 3 años, será capaz de mantener una conversación bastante fluida. Le faltarán muchas palabras para expresarse con precisión pero será como una esponja, un verdadero devorador de palabras.

Cómo le puedes ayudar

Los primeros 6 años del niño son decisivos para su futuro desarrollo intelectual y los padres pueden hacer mucho para favorecer sus aprendizajes.

  • Respeta los periodos sensibles por los que pasa su desarrollo. Son picos genéticamente programados que le hacen especialmente receptivo y apto para asimilar ciertos conocimientos.
  • Háblale mucho, mirándole a los ojos. Cántale a menudo y enséñale palabras nuevas aunque de momento, no las pueda repetir, las memorizará.
  •  Los niños aprenden con el movimiento. Coloca a tu bebé en el suelo, no le ates a una silla o le metas durante horas en un corralito. Ofrece a tu hijo más mayor juguetes que se muevan: balones, correpasillos, patines…
  •  Pon a su alcance pintura de dedos, tijeras, lápices, encajables, puzzles, juegos de construcción…  Se trata de que desarrolle su habilidad manual.
  •  Respeta su autonomía. No le frenes y deja que haga las cosas por sí mismo cuando te lo pida. No le frustres con un “¡no!” cuando se puede evitar.
  •  Respeta su libertad y sus gustos. Deja que elija los libros que le vas a leer, la música que le vas a poner. A los niños les encanta repetir las cosas una y otra vez; no se lo niegues.
  •  Enséñale rimas, canciones, poesías. Escenifícalas para que se interese por los sonidos y el ritmo de las oraciones.
  •  Más que estimularle, se trata de acompañarle en el descubrimiento de lo que, instintivamente, le interesa.
  •  Respeta la fuerza interior que le anima cuando aprende algo que le interesa mucho.
  • No interfieras en su ritmo de aprendizaje. Si es más lento de lo que te gustaría, respétalo.
  • Evita ponerle delante de la televisión, que tenga continuamente entre manos tablets y teléfonos móviles. A esta edad, las pantallas le cansan y merman su capacidad de concentración y de aprendizaje. Además, para aprender, necesita la presencia física del adulto.
  • Ponle en contacto con otros niños. El roce con ellos es fundamental para desarrollar la empatía y aprender juntos.
 

Magda Campos