Aprender a leer y escribir con el método Montessori

Paso a paso

Los niños que aprenden a leer con el método Montessori lo hacen a su ritmo, aprovechando los períodos sensibles de su desarrollo y apoyándose en el movimiento y los sentidos.

 
Aprender a leer con el método Montessori

 Existen varios sistemas de aprendizaje de la lecto-escritura. Los más extendidos son el método tradicional, el global y el constructivo. La gran pedagoga italiana María Montessori desarrolló el suyo y sus seguidores se han encargado de practicarlo por todo el mundo. En los últimos años, los movimientos de renovación pedagógica han colocado este método en el tablero, estudiando científicamente los resultados obtenidos y ayudando a su actualización. Y es que presenta muchas ventajas tanto para el niño como para el adulto que le guía. A grandes rasgos, éstas son sus características.

  1. Aprovechar los periodos sensibles del niño. Son momentos en los que el niño es especialmente receptivo a ciertos aprendizajes. Está animado por una fuerza interior que le lleva naturalmente a interesarse, captar y disfrutar de lo que aprende. Por término medio y  si han pasado por una etapa de preparación previa, los niños suelen ser capaces de aprender a leer entre 4 y 6 años.
  2. Respetar su autonomía.  Es importante que las ganas de aprender salgan del niño y para ello debe poder elegir la actividad que desea realizar. En las escuelas Montessorri, los niños pueden moverse libremente -respetando las reglas de la vida en grupo-y escogen, de acuerdo con sus intereses, las tareas que desean llevar a cabo.
  3. A su ritmo. Otro de los grandes preceptos del método Montessori es el respeto al ritmo de aprendizaje de cada niño. El hecho de que un niño muestre más precocidad que otro no tiene valor predictivo para su futuro desarrollo y rendimiento. A la inversa, algunos niños pueden presentar más dificultades, necesitar más tiempo y conviene respetar y ofrecerles ese tiempo extra que necesitan.
  4. Atención diversificada. El aula se organiza de tal manera que la atención del maestro es individualizada, en pequeños grupos o con toda la clase según lo que necesitan niños y actividades.
  5.  Niños maestros. En el método Montessori, se hace mucho hincapié en el desarrollo de la socialización y la empatía. Los niños deben aprender a vivir con otros niños, respetarlos, compartir con ellos, ayudarse unos a otros. Se ha observado que los niños son excelentes maestros. Cuando se privilegia la colaboración frente a la competitividad, aprenden unos de otros y esta dinámica les hace sentirse felices.
  6. Un entorno propicio. El aula debe facilitar los aprendizajes. Las escuelas Montessori organizan la vida escolar, el especio y las tareas de acuerdo con las necesidades profundas del pequeño preescolar. Los niños trabajan en grupos reducidos o solos. Se pueden mover libremente por el aula, acudir a los rincones donde está a sus disposición el material didáctico que pueden elegir libremente y repetir las tareas las veces que quieran.

Primeros pasos hacia la lecto-escritura

El método Montessorri para aprender a leer y escribir presenta claras diferencias respeto a otros. A diferencia del método tradicional, el método Montessori no pasa por el recuento de sílabas –unidades de dos o más letras-  sino enseña directamente al niño a reconocer cada fonema, cada elemento de la palabra. Los fonemas son las unidades de sonido más pequeñas. Por ejemplo, tiene que entender que la palabra “bar” está formada por tres fonemas: [b], [a] y [r]. Es un ejercicio que les ayuda a abordar directamente la transcripción de palabras por letras.

Eliminar el paso del recorte de la palabra en sílabas es una gran diferencia con otros métodos. También lo es no aprender el alfabeto sino el sonido de cada letra. Así la letra P, la llamará ppp y la M mmm. Si bien descomponer cada palabra en fonemas puede resultar más complejo para un adulto, se ha demostrado que no lo es para la inteligencia en desarrollo del niño que no tiene nuestros condicionantes.  Esta aptitud se conoce como “conciencia fonémica”. Una vez adquirida, el niño está preparado para aprender a leer.

Evitar la abstracción en la medida de lo posible es otro aspecto fundamental del método Montessori. El niño aprende mejor manipulando. Su inteligencia necesita del movimiento para ir asimilando los nuevos conceptos. Así, aprender a descomponer las palabras en sonidos resulta más atractivo para un niño si tiene entre sus manos pequeños objetos de plástico - una vaca, un coche-, o en su caso, una tarjeta con la imagen del objeto en cuestión. Para reconocer los fonemas, se les invita a hacer un gesto concreto, por ejemplo colocar la mano delante de la boca o en la garganta y sentir en los dedos vibrar el aire que expulsa al pronunciar la palabra “rrrrata".

El aprendizaje se organiza de lo más sencillo a lo más complejo con fonemas de arranque muy claros, mejor si tienen un valor afectivo como pueden ser Mmmama o Ccccasa.

El paso a la lectura y la escritura

Los sonidos tiene en las letras su equivalencia gráfica. Cuando el niño oye y reconoce los sonidos que componen una palabra, puede empezar a manejar letras. Siempre se empieza por las letras de arranque y de las letras más simples a las más complejas.

El método Montessorri trabaja con letras recortadas sobre papel de lija. El niño aprende a reconocer la letra recorriéndola con su dedito, en el sentido que se adopta al escribirla. Combinar la pronunciación con el trazado se ha mostrado más eficaz porque el niño aprende de forma multisensorial, lo que activa varios circuitos neuronales a la vez.

Poco a poco y a medida que va memorizando sonidos y letras, el niño irá componiendo sus propias palabras. Este paso le irá llevando a descifrar cada vez con mayor facilidad lo que va escribiendo.

Una vez entendidos los mecanismos de la lectura, los niños pasan por una etapa de descodificación. Descifran las palabras con mucho esfuerzo y con lentitud. Poco a poco, su memoria se activa y empiezan a reconocer las palabras de forma automática. Sin apenas darse cuenta, entran en el mundo de la lectura.

A partir de ese momento, cualquier pretexto servirá a ejercer su nueva habilidad: las palabras en el paquete de cereales del desayuno, los anuncios en la calle, y por supuesto, los libros de cuentos que dejamos en sus manos.

Junto con leer, aprenderán a escribir. El método Montessori no inicia la escritura con las mayúsculas como lo suelen hacer métodos más tradicionales. Y es que trazar líneas rectas es más costoso para un niño pequeño que las curvas. Si le das un lápiz y una hoja de papel, instintivamente, dibujará círculos, óvalos, líneas onduladas... Por eso, se empieza con minúsculas. El manejo de las letras en papel de lija le ayudará mucho a dibujar las letras pues en la etapa de reconocimiento, las habrá recorrido con su dedo y sin darse cuenta, habrá integrando el movimiento del trazado. El posterior paso a la mayúscula se hace de forma natural y sin esfuerzo.

 

Magda Campos




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