Hasta cuándo usar la silla de paseo con el bebé

Andar es bueno para él

Tu pequeño ya camina y te surgirán dudas a la hora de salir de casa: ¿llevamos la silla?, ¿le hacemos andar?, ¿es necesario comprar una nueva más adecuada a esta etapa? Te ayudamos a resolverlas.

 
Paseo

Hace ya tiempo que la silla de paseo se ha convertido en el más cómodo vehículo desde el que tu pequeño puede ir observándolo todo. Sin embargo, desde que ha aprendido a andar, necesita caminar, medio kilómetro al día para ser exactos. Sólo así le asegurarás un correcto desarrollo muscular de las piernas y una buena coordinación motriz, y le ayudarás a mantener una buena postura de la columna, además de prevenir la obesidad, un problema muy común hoy en día debido, en gran parte, al sedentarismo.

Desafortunadamente, esta recomendación está muy lejos de la realidad: los niños no pasean más de unos 300 metros al día y el resto del tiempo lo pasan jugando en corralitos, en la sillita, o en brazos de sus padres. A la larga, esta falta de movilidad les puede ocasionar debilidad muscular y hacer que se cansen y se caigan fácilmente. Por eso es importante que, desde sus primeros pasos, le dejes explorar y recorrer el mundo con sus pies, aunque a veces te parezca más cómodo y seguro llevarle atado y sobre ruedas.

'¿Qué hacemos con su silla de paseo?'

Esta necesidad de caminar no significa que debas aparcar la silla de paseo. Utilizada con cabeza, te sacará de más de un apuro hasta que tu hijo tenga al menos 3 años. Para empezar, los niños pequeños se cansan muy pronto; las distancias que a ti te parecen cortas, a ellos pueden suponerles un esfuerzo que no siempre sabrás prever. Además, la silla de paseo es un estupendo andador para los bebés que prueban a dar sus primeros pasos; si le colocas delante de tus piernas, le encantará ir agarrado a su estructura como si él mismo la empujase. En los restaurantes, puede hacer perfectamente las funciones de trona y, en el supermercado te servirá para mantenerle quieto sin necesidad de perseguirle por los pasillos. De vuelta a casa, él puede ir paseando mientras la silla carga con las bolsas de la compra. ¿Quieres más razones para no desprenderte de ella? Durante mucho tiempo va a servirte de improvisada cuna en la que tu hijo dormirá la siesta si estáis fuera de casa, y también será su sillón preferido allí donde no haya sitio para sentarse.

Eso sí, para esta etapa te será útil hacerte con una silla más ligera que la que has necesitado hasta ahora, con plegado tipo paraguas y de fácil de manejo con una sola mano. Si tienes otro hijo más pequeño, puedes acoplar a su coche o silla de paseo una plataforma con ruedas que servirá al mayor para ir de pie sobre ella cuando esté cansado.

Su seguridad, lo primero

Durante todo el tiempo que utilices la silla de paseo, deberás tener en cuenta las siguientes recomendaciones de seguridad:

  • Cuando sueltas el manillar, acostúmbrate a echar el freno. Cualquier pequeño desnivel es suficiente para que se deslice. Esto es especialmente cierto para las sillas todoterreno de 3 ruedas.
  • Nunca fuerces las operaciones de plegado y desplegado.
  • Aunque el trayecto sea corto, cuando sientes a tu hijo, ponle siempre el arnés.
  • Nunca dejes colocado el chubasquero o burbuja cuando entréis en espacios cerrados y calurosos, si tu hijo va sentado en la silla.
  • Ten especial precaución al cruzar las calles, incorporarte a vías transitadas o salir y entrar del metro. Recuerda que la silla siempre avanza por delante de ti.
  • No cargues demasiado el manillar con tus compras o bolsas de mucho peso; te restará movilidad y puede hacer volcar la silla hacia atrás, especialmente si es muy ligera.
 

Vanesa Lleó




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