Ganadora 'Cuando te ví'

Madre coraje

Ya tenemos el nombre de la ganadora de una manta de actividades de Saro.

 
Saro

La ganadora de este concurso es Petri García y este es su testimonio:

Si hay un momento en mi vida que marca un antes y un después, ese es el día que os tuve por primera vez en mis brazos. La vida me negaba tener el privilegio de ser madre, pasaban los días, los meses, los años y el test de embarazo no cambiaba su color.

Lloraba mucho, sobre todo por las noches, cuando nadie me veía. Los médicos me habían dicho que no me hiciese ilusiones. Familiares y amigos me preguntaban que "cuándo venia la cigüeña", "que se me pasaba el arroz", sin darse cuenta del daño que hacen esas palabras cuando la cigüeña nunca iba a venir. Mis padres estaban deseando que los convirtiese en abuelos, mi madre guardaba como oro en paño cositas de mi infancia para cuando yo fuese mamá. No me atrevía a decirles que no iban a tener nunca nietos, porque era algo que ni yo misma podía creer.

Ver películas, revistas, o algo relacionado con la maternidad me hacia ilusión, pero a la vez me rompía en pedazos. ¿Por qué ellas pueden tener el regalo más bonito que una mujer puede tener y yo no? –me preguntaba a mí misma, no lograba entenderlo.

En mis sueños siempre me veía jugando con mis hijos, enseñándoles a leer, jugando con ellos, paseando, con esos hijos que se resistían a venir. Yo nunca perdí la esperanza, para mi la vida sin hijos no era vida, no tenia sentido. Dicen que cuando deseas algo con todas tus fuerzas lo consigues. El día que el test de embarazo cambio de color ... ¡me faltaba el aire! Lloré en un día lo que en toda mi vida.

Después me dijeron que mi embarazo gemelar era arriesgado, que no siguiese adelante, porque era peligroso. Nunca tuve dudas, sabia que la vida, o Dios, o el destino o esa fuerza extraordinaria no iba a negarme la cosa más bonita y maravillosa, esa sensación de dar vida. Y con mi terquedad, y siempre guardando todo para mi, en silencio, seguí adelante.

Indescriptible la sensación de tener esas dos vidas pequeñitas entre mis brazos, de ver que a veces el instinto maternal es más fuerte que un diagnóstico medico. Esas dos vidas me dieron a mí la vida, pues sentí volver a nacer el día que tuve a mi pequeñito y mi pequeñita entre mis brazos.

¡Felicidades, Petri!