El buen uso del chupete

Elige el momento de quitárselo

Tu hijo, probablemente, no se separará de él durante su primer año. Pero las ventajas del chupete, se convierten en inconvenientes si su uso se prolonga demasiado...

 

Usa bien el chupete

• Para que no interfiera en  la lactancia, espera a ofrecérselo hasta que tu secreción láctea esté regulada.
• Elige un chupete de acuerdo a su edad. La tetina ha de ser de caucho si tu hijo ya tiene dientes; el disco rígido para impedir que pueda metérselo en la boca, y la anilla debe tener al menos 14 mm de diámetro.
• Si no quieres que tu hijo pierda su chupete, no se lo cuelgues al cuello con una cadena. Emplea unas pinzas (alfiletero) para enganchárselo a la ropa.
• Hasta que cumpla cuatro meses, esterilízalo con frecuencia. Si se mancha, no lo limpies metiéndolo en tu boca. Mejor lávalo bajo el grifo. 
• Cambia el chupete en cuanto esté deteriorado; si se rompe, el bebé podría atragantarse con algún trocito.

Cuándo quitar el chupete

A partir del año, la necesidad y el placer de chupar disminuyen. Sus manos van sustituyendo a la boca como órgano táctil y el chupete va perdiendo interés para muchos bebés. Para algunos, la separación puede costar más. Por eso, es importante ir poniendo límites a su uso. Progresivamente, vete reservando el chupete para los momentos especiales como la hora de dormiro cuando esté nervioso. Hacia los dos años, trata de hacerle ver que ya es muy grande para usar chupete, porque eso puede motivarle. Si se resiste a despedirse de él, no le regañes. Espera y aprovecha algún momento especial para pasar un trato con él y cambiárselo por algo que le guste mucho y que esté asociado al hecho de que se está haciendo mayor.

Lo bueno del chupete

Chupar le trae muchas satisfacciones a tu pequeño: le entretiene, le consuela cuando está triste o malito, le da seguridad y le ayuda a dormirse. Se convierte en un objeto afectivo, que le conforta y evita que el bebé coma demasiado si se alimenta por biberón, pues así sacia su instinto de succión sin tomar leche de más. Los bebés prematuros se habitúan más fácilmente a la alimentación oral tras la alimentación por sonda si lo utilizan. Y, también, según algunas estadísticas, es menos frecuente la muerte súbita en el bebé que lo emplea.

Y lo menos bueno...

Si el niño lo utiliza más allá de los dos años, el chupete puede provocar deformaciones en el paladar y problemas dentales. Las consecuencias podrían ser una maloclusión de la boca, una incorrecta posición de los dientes o malformaciones en la mandíbula. Por otro lado, su uso se ha relacionado con la otitis infantil. La succión del bebé facilitaría el paso de los gérmenes de la boca al oído. La excesiva dependencia del chupete durante el tercer año de vida de tu hijo puede además, dificultar sus relaciones con otros niños e, incluso, retrasar el aprendizaje del lenguaje.