La canastilla básica del recién nacido

Consejos para prepararla

Comienza a realizar la canastilla entre finales del segundo y principios del último trimestre del embarazo. Encarga primero lo imprescindible o lo que puedan tardar mucho en entregarte y aprovecha los periodos de rebajas para adquirir los productos que no entienden de temporadas: silla de seguridad, de paseo, cuna, baberos, toallas... Averigua tu fecha probable de parto para tenerlo todo listo para el gran día.

 
Cochecito de paseo
 

¿Lo pido prestado?

  Silla de paseo. Si la que te van a dejar está en buen estado, se pliega correctamente, tiene buenos frenos y suspensión adecuada, no hay inconveniente. Fíjate también en la colchoneta. Suelen amoldarse al cuerpo del niño que la usa, por lo que siempre habrá unas partes más hundidas –la espalda y la zona del asiento– y otras más rozadas –donde apoyan las piernas–. En ese caso, al menos, deberías cambiar la vestidura de la silla. Otro buen motivo para cambiarla es que con los frecuentes lavados realizados en el uso anterior y la acción del sol, la tela habrá perdido consistencia y color.

Colchón de la cuna. Dependiendo del tipo del colchón y de la calidad y uso del mismo, este puede presentar deformidades que quizás no aprecies a simple visita, pero que pueden ser perjudiciales para la espalda del recién nacido, que está sin terminar de formar. Además, por motivos de higiene, conviene cambiarlo.

Silla de seguridad. En este caso, está en juego la vida de tu hijo. Con lo cual deberás asegurarte de que la silla no tiene más de cinco años, periodo en que la silla ya no garantiza una respuesta adecuada en caso de impacto. Además, pregunta a quien te la presta si han sufrido algún accidente con ella, ya que si es así, la estructura puede haber quedado debilitada. Y por supuesto, asegúrate de que los arnés no están deshilachados, cuentas con el manual de instrucciones y la silla está homologada en Europa.

Bañera. Es importante que compruebes que el mecanismo que la sujeta a la bañera funciona correctamente.

Calzado. Los zapatos, en ningún estadio de la infancia han de ser heredados, porque siempre se amoldan a las características del pie de quien los ha utilizado, lo que puede ser contraproducente para el siguiente niño.