El recién nacido y las hormonas de mamá

Atenta a sus efectos

Durante el embarazo, tu organismo ha segregado muchas hormonas que llegaban a tu bebé a través de la placenta. Cuando nazca, seguirán circulando por su sangre. En algunos recién nacidos, las hormonas maternas ocasionan pequeños cambios en su aspecto físico y su comportamiento durante unos días.

 
madre y bebé

Cuando nazca, no debes alarmarte si tu bebé tiene las mamas algo abultadas -tanto si es niño con si es niña- o si sus pezones segregan algunas gotitas de leche. Los responsables de este sorprendente fenómeno son los estrógenos, las hormonas que, durante la gestación, contribuyen a agrandar los pechos de la embarazada y prepararlos para la lactancia.

Otro efecto de las hormonas maternas -sólo se da en las niñas-, es la inflamación de los genitales y al expulsión por la vagina de un flujo que puede ser transparente y blanquecino, con restos de sangre llamado "regla fisiológica".  Son temporales y desaparecen a los pocos días. Sólo el agrandamiento de las mamas debe vigilarse porque puede durar más y existe el riesgo de infección. Por eso, sus pechos no se deben tocar ni presionar para extraer la leche. 

Bebés irritables

Otra consecuencia del trasvase hormonal madre-hijo es la presencia de adrenalina en el bebé. Esta hormona mantiene al recién nacido muy alerta durante las dos primeras horas de vida, algo muy importante para el inicio de la lactancia materna. Pero si la madre ha estado sometida a mucho estrés en el último trimestre de embarazo, la adrenalina que llega al bebé puede influir en su comportamiento durante los primeros días de vida y volverle más irritable. 

Asesoramiento: Dr. Fernando García-Sala, pediatra. 

 


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