El recién nacido con bajo peso

No todos los bebés que nacen muy pequeños son prematuros. Entre el 3 y el 5 por ciento de los nacidos a término se sitúan en la parte inferior de las tablas de talla y peso. La mayoría de ellos, sin embargo, tendrán un desarrollo normal.

 
bebé con bajo peso

3,340 kg y 49,34 cm para las niñas; 3,470 kg y 50,06 cm para los niños. Estos son los valores de peso y talla medios de los bebés españoles cuando nacen a término. Pero no todos alcanzan estas cifras. De hecho, cinco de cada 100 se alejan mucho de ellas. Son los que se encuentran en el percentil 3, niñas que pesan 2,570 kg y miden 45,55 cm y niños que no pasan de 2,730 kg y 46,470 cm de altura. 

Otro importante grupo de niños de bajo peso y talla son los prematuros. Se alejan de estos valores aunque pueden alcanzar perfectamente los que corresponden a su edad gestaciones. Por su inmadurez, los prematuros forman un grupo aparte y reciben atenciones especiales.

Las causas de su pequeño tamaño

En la mayoría de los casos, el neonatólogo estará sobre aviso del pequeño tamaño del bebé porque se habrá diagnosticado por ecografía en algún momento de la gestación. El  crecimiento intrauterino retardado (CIR) se vigila de cerca durante todo el embarazo y el parto ya que son bebés más vulnerables.

 Un bajo crecimiento fetal puede venir de:

- la madre por malnutrición extrema, hipertensión arterial o ciertas enfermedades crónicas.

- el feto por alteraciones cromosómicas o infecciones virales que disminuyen su crecimiento.

- la placenta por un mal funcionamiento de su función nutritiva y oxigenación del bebé.

- El ambiente. Si la madre fuma mucho, bebe en exceso o toma drogas, está impidiendo que su bebé se desarrolle normalmente.

¿Crecerá hasta alcanzar una talla normal?

El 85 por ciento de los bebés pequeños lo son por problemas ajenos a ellos mismos y el pronóstico para ellos es favorable. Nada más nacer, el fenómeno que los especialistas denominan "catch up" se pondrá en marcha. El bebé crecerá a un ritmo mayor que los de su edad. Recuperará el retraso que tenía de acuerdo con su potencia genético antes de cumplir los 2 años. Esto es lo que suele ocurrir con niños a los que ha faltado más peso que altura. Cuando les ha faltado ambas cosas o su retraso en el crecimiento también ha afectado el perímetro craneal, el pronóstico es más reservado.

A partir de los dos años, la talla que ha alcanzado el niño se puede considerar un buen indicador de la que tendrá a la edad adulta. Si se mantiene bajo, la probabilidad de que sea un adulto bajo aumenta. De hecho, el 20 por ciento de los adultos bajos han tenido un tamaño bajo para su edad gestacional. "Es necesario evaluar correctamente por parte del pediatra de atención primaria la longitud de estos niños. Si confirma que a los dos años no ha presentado el “catch-up”, lo debe derivar al endocrinólogo" afirman desde el hospital Donostia de San Sebastian. Este especialista determinará si el problema es hormonal y si el niño debe ser tratado con hormona de crecimiento en un futuro.

 

Magda Campos




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