El primer baño del recién nacido en 10 pasos

Consejos para bañar al recién nacido con seguridad

¿Sabré hacerlo? ¿Se me resbalará? ¿Le haré daño? El primer baño es un momento muy especial cuando el bebé llega a casa de papás primerizos. Estos son los pasos a seguir para que todo resulte fácil para vosotros y agradable para él. 

 
baño del recién nacido

La hora del baño es un momento de relax para el bebé. Se siente a gusto en un medio -el agua- que le es conocido y le hace sentirse bien. Mientras le bañas, te mira y tú le acaricias y le hablas. Esta pequeña conversación auditiva y gestual que mantienes con él refuerza vuestros vínculos, os hace quereros cada día un poco más. Pronto el baño se convertirá en un momento del día privilegiado para ambos.

Su primer baño

A los recién nacidos no les suele gustar sentirse sin ropa. También les resulta desagradable esta sensación de vacío que se asocia a la desnudez. Cualquier movimiento brusco les asusta porque desencadena en ellos el  reflejo de moro. Por eso, se suele retrasar un poco el primer baño. En vez, se le puede lavar sobre el cambiador con una esponja húmeda y agua templada.

Cuando le veas más receptivo, prepara su primer baño de la siguiente manera:

1. Procura que la temperatura ambiente este entre 22 y 25 grados para que no se enfríe.

2. Prepara todo lo que vas a necesitar: una toalla, jabón neutro, un peine, champú para bebé, ropa limpia.

3 Llena la bañera con agua templada, empezando por la fría y mezclándola con agua caliente hasta que alcance unos 35 a 37 grados. Los primeros días, puedes comprobarla con un termómetro pero pronto tu mano te bastará. 

4. Desnuda el bebé y coloca una mano debajo de su axila y otra debajo de sus nalgas. Introdúcelo en el agua empezando por los pies. 

5. Una vez en el agua, sujeta su cabeza con una mano y lávalo con la otra. Lo puedes hacer con la mano enjabonada o con una esponja para bebé. No olvides la cabeza para evitar la formación de costra láctea. Acláralo con el mismo procedimiento, terminando con la cabeza. No prolongues sus primeros baños más de unos minutos. Más adelante, los podrás alargar para que chapotee.

6. Sácale del agua igual que le has metido: con una mano debajo de su axila y la otra debajo de las nalgas. 

7. Túmbale en el cambiador y envuélvelo con la toalla. Sécale sin frotar pero cuidando de que no quede humedad en los pliegues de las piernas y cuello.

8. Revisa la herida del ombligo. Si no ha caído aún, seca la zona con una gasa estéril y comprueba que no hay inflamación. No añadas ni alcohol rebajado ni polvos o pomadas antisépticos. Basta con mantenerla limpia para que cicatrice. 

9. Vierte un poco de crema hidratante en tus manos y frótalas para que se caliente. Pásalas por todo su cuerpecito, háblale, bésale.

10. Vístele y péinale. Está preparado para oír que es el bebé más guapo del mundo. 

Te ayudará

1. Si tienes espacio. Las rutinas diarias del cuidado del bebé aconsejan instalarse un lugar cómodo tanto para cambiar el pañal como para darle el baño. Puedes elegir un cambiador que haga también de bañera -plegable o no- y tener todo lo que vas a necesitar centralizado. Si vas a instalarlo en su habitación, puedes elegir un mueble cambiador con bañera que te servirá también de cómoda.

1. Si dispones de poco lugar. Puedes sustituir la bañera por una  Tummy tub. Además de recordar el tamaño del útero materno, ocupa poco lugar y ofrece mucha seguridad para los baños hasta los 3 meses. Luego, el bebé necesitará más espacio para chapotear y tendrás otras opciones como la bañera hinchable o la de plástico.

2. Si te sientes poco segura. Además de la Tummy tub, otra solución es la pequeña tumbona de plástico que se coloca en el fondo de la bañera y permite tener ambas manos para atender al bebé.

Consulta toda la información sobre productos para el aseo e higiene del bebé.

 

Victoria Gómez




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