Qué ve el bebé al nacer

Cómo estimular su vista

Al nacer, tu bebé ve pero de forma imperfecta. Descubre cómo irá perfeccionando el más perfeccionado de nuestros sentidos.

 
Primer plano del bebé

A pesar de que dentro del útero ya podía abrir los ojos y percibir focos de luz del exterior, la vista es el menos desarrollado de todos los sentidos al nacer. La capacidad visual de un recién nacido se sitúa aproximadamente 60 veces por debajo del nivel normal y no será hasta los 6 meses cuando su visión se parezca en lo más esencial a la de los adultos.

Aún así, desde el primer día ya puede diferenciar colores muy contrastados entre sí y siente predilección por la luz y también por los rasgos humanos, especialmente si éstos se sitúan a una distancia de unos 30 centímetros, el espacio al que puede ver con mayor nitidez.

Con sólo tres semanas será capaz de reconocer el rostro de su madre. También le gustará observar cosas nuevas y escenas desconocidas, aunque todavía le resulte complicado seguir los objetos en movimiento. La “visión binocular” –percepción de las tres dimensiones que se obtiene enfocando los dos ojos al mismo tiempo– no la obtendrá hasta el cuarto mes de vida y hasta entonces no le será fácil calcular las distancias. A partir de este momento, poco a poco irá aumentando su campo visual, distinguiendo un mayor número de colores y viendo con mayor nitidez.

Cómo estimular la vista

La vista es el sentido que necesita un mayor estímulo a lo largo del primer año de vida. Con estos sencillos juegos favorecerás su maduración:

  • Los primeros colores que el bebé puede distinguir claramente son el blanco y el negro. Pinta dibujos geométricos en estos dos colores en varias cartulinas y enséñaselas a 25-30 centímetros de su cara. Cambia de cartulina cuando notes que pierde el interés.
  • Cámbiale de posición a menudo para que pueda ver las cosas desde distintos puntos de vista.
  • Coloca móviles sobre su cuna y reemplaza los objetos que cuelgan con frecuencia.
  • A partir de los 4 meses, elige un espejo que sea grande y esté colgado en una pared vertical. Coge al niño en brazos con su cuerpo mirando hacia el espejo; muéstrale su imagen a unos 30 centímetros y, cuando se fije en ella, comienza a alejarte muy despacito y comprueba cómo, a cierta distancia, tu hijo pierde interés por la imagen. Entonces empieza a acercarte de nuevo hasta llegar a unos 10 centímetros; volverá a interesarse por la figura y comenzará a mover las manos y los pies.
  • Muéstrale un juguete o un objeto de color brillante a unos 50 cm de la cara, para que pueda fijar la vista en él. A continuación, muévelo hacia los lados, acércaselo a la cara, aléjalo... La estimulación con este tipo de ejercicios es muy importante para el correcto desarrollo de la vista.
  • Elige una pequeña linterna con una luz suave que no deslumbre. Enciende y apágala a una distancia de unos 30 centímetros de su carita y muévela despacio hacia los lados para que la siga con la mirada.
  • Ofrécele juguetes coloridos de gomaespuma: los materiales flexibles le permiten observar cómo cambian los objetos cuando él los toca.
 

Vanesa Lleó