¿En qué son distintos los niños y las niñas?

Diferencias desde el nacimiento

Primero los genes, después las hormonas hacen distintos a niños y niñas desde el mismo momento de la concepción. A la diferenciación biológica inicial, se irá sumando la psicológica y la social. Pero ¿en qué somos tan distintos?

 
niños y niñas

Todos sabemos que niños y niñas son diferentes. Y eso es así desde el mismo momento de la concepción. La primera diferenciación sexual es producto de la genética, de ese famoso cromosoma Y que los chicos reciben de su padre mientras las chicas reciben de él otro X. Hasta las ocho semanas de embarazo niños y niñas no se diferencian en nada más. A partir de esta fecha, el feto varón empieza a segregar testosterona y gracias a ella, le crecerán testículos. Cuando nazca, el niño tendrá niveles de testosterona equivalentes a los de un niño de 12 años que irán disminuyendo a una quinta parte en los primeros meses de vida. 

Cerebros diferentes

La actividad hormonal iniciada en la vida uterina hace que niños y niñas nazcan con un cerebro diferente. El de los niños es algo mayor, pesa unos 100 gramos más. Esto no significa que los niños nazcan mejor preparados intelectualmente. Investigaciones recientes han demostrado que las recién nacidas tienen un cerebro con un mayor número de conexiones neuronales. Más neuronas conectadas entre sí y entre ambos hemisferios. También el centro de control de las emociones (el sistema límbico) está más desarrollado. En cambio, los niños tendrían un cerebro más especializado, como menos conexiones entre hemisferios y áreas corticales relacionadas con la percepción espacial de mayor tamaño. Estas diferencias al nacer explicarían que niños y niñas muestran habilidades diferentes desde muy pequeños. 

Así son las niñas 

  • Demuestran mayor habilidad en el habla. Resuelven sus diferencias con los compañeros utilizando la palabra. 
  •  Identifican y expresan mejor sus emociones. Son sensibles a la expresión no verbal perciben los sentimientos ajenos por los gestos de la cara. 
  • No analizan las situaciones desde el punto de vista racional sino emocional, lo que les hace más vulnerables a sufrir conflictos emocionales.
  • Son capaces de desarrollar más de una actividad a la vez. 
  • Su motricidad fina suele ser mejor que la de los niños; en general, escriben y dibujan antes. 
  • Desde el punto de vista social, se relacionan en grupos pequeños, dos o tres amigas íntimas. 
  • De bebés, son más temerosas y tímidas

Así son los niños

  • Aventajan a las niñas en la motricidad gruesa y en el equilibrio. Necesitan gastar su energía física, se mueven más y no dudan en resolver sus diferencias con los compañeros a puñetazos. 
  • Tienen más desarrollado el pensamiento lógico, son menos emocionales y más racionales. 
  • Estás más cómodos con las tareas que implican la percepción en el espacio
  • Se centran en una cosa y luego otra
  • Su círculo de amistades es mayor, tienen un fuerte sentimiento de pertenencia a la pandilla. 
  • De bebés, son más atrevidos pero les cuesta más separarse de su madre.

Las diferencias no son insalvables

Si bien es importante aceptarnos como somos, las diferencias son innatas pero también adquiridas. La imitación de los modelos sociales, la educación en valores nos modelan tanto o más como las hormonas y los genes. Lo descrito anteriormente está encaminado a comprender mejor a los hijos a sabiendas de que lo importante es educar para la igualdad entre sexos.

 

Magda Campos