El bebé de 4 meses

Su desarrollo, sus progresos

Al cumplir los 4 meses, el bebé empieza una nueva etapa que le llevará a ser más autónomo. Su primer logro importante: sujetar bien la cabeza y mirar con atención lo que pasa a su alrededor. 

 
el bebé de 4 meses

Tu bebé de 4 meses sobrepasa ya los 6 kilos y hace tiempo que guardaste sus primeras prendas. Sus rasgos han cambiado mucho desde que nació. Es un muñeco de piel suave y formas redondita que te comes a besos.

Su cuerpo

Tu pequeño sostiene perfectamente la cabeza y le gusta estar sentado en tu regazo mirándolo todo. Si alguien entra en la habitación u oye algún ruido, gira la cabeza para ver qué ocurre. Su vista ha mejorado mucho. Percibe en tres dimensiones porque ya enfoca con los dos ojos al mismo tiempo. Eso le permite calcular mejor las distancias y su destreza manual está mejorando. Aún le cuesta coordinar la mano con la vista pero pronto verás cómo empieza a agarrar lo que hay cerca de él, por ejemplo, tu pelo cuando acercas tu cara de la suya.

Su día a día

Tu bebé ya es capaz de anticiparse a lo que va a ocurrir. Sabe que le estás preparando el biberón y puede esperar sin llorar hasta que termines. Su vida se está organizando y sus costumbres responden a un horario bastante regular sobre todo si le ayudas a ello respetando sus rutinas. Ya duerme mejor por la noche y llora menos.

También ha adquirido sentido del juego. Le encanta que le cojas, le levantes por el aire, le acerques hacia ti y le vuelvas a alejar. Ríe a carcajadas con mucha facilidad. 

Juega con él

A los cuatro meses, el cuerpo del bebé es su mejor juguete. Balanceos, cosquillas, pedorretas, el avión... hay infinidad de  juegos que pueden arrancarle sonoras carcajadas.

Le gustan mucho los espejos. Aunque no sea capaz de reconocer su propia imagen, acércale a él y haz muecas, toca sus rasgos y agarra su manita para que la pase por los tuyos. 

Para preparar progresos próximos, colócale sobre una mantita de actividad en el suelo. Fortalecerá su espalda y un buen día verás que se ha dado la vuelta. 

Ahora que está a gusto sentado, usa la hamaca y cámbiale de escenario para que vaya descubriendo nuevos entornos. Paséale por el parque, la simple vista de las hojas moviéndose con el aire le fascinará.

Háblale mucho, cántale y ponle música. Así, estarás estimulando su capacidad auditiva y el habla.