Cómo reconocer la sordera en el bebé

La detección precoz, clave en el tratamiento

El correcto funcionamiento del oído es esencial para que un niño pueda comunicarse. La observación atenta y una buena información te ayudarán a reconocer si el bebé tiene trastornos de audición para remediarlo cuanto antes.

 
Bebé con audífono

El oído es uno de los sentidos más importantes en la comunicación, las relaciones personajes y el aprendizaje humano. En los niños es especialmente importante asegurarse de su correcto funcionamiento porque los problemas para oír pueden causar dificultades de articulación y modulación que impida un correcto desarrollo del habla.
Los motivos por los que se producen deficiencias de audición son diversos y también dependen de la edad. Los antecedentes familiares son muy influyentes ya que más del 50% de los casos se deben a causas genéticas. El embarazo y el parto son fases delicadas: si la futura madre ingiere medicamentos ototóxicos –que puedan ser nocivos para los nervios auditivos– o contrae enfermedades como rubéola o toxoplasmosis, el bebé puede sufrir sordera. Los alumbramientos difíciles y prolongados, la pérdida del bienestar fetal o la prematuridad también son factores de riesgo. Y después del nacimiento, patologías como la otitis, paperas, alergias, sarampión o meningitis pueden dañar el oído, sin olvidar nuevamente los medicamentos tóxicos.

Los signos de alerta

El diagnóstico precoz de la sordera infantil es fundamental para una buena rehabilitación. En este sentido, estar alerta de todos los signos que pueden indicar una hipoacusia es fundamental. Estos son los comportamientos normales del niño ante los sonidos. En caso de que no aparezcan, coméntalos con tu médico para que descarte cualquier otro problema.

  • De 0-3 meses. El bebé se despierta con sonidos fuertes y se sobresalta con los ruidos.
  • Con 4-5 meses. Empieza a buscar de dónde viene la voz y sonríe cuando le hablan.
  • Con 6-7 meses. Localiza los sonidos suaves y le gustan los juguetes sonoros. Entiende su nombre y cuando le dices “no”.
  • A los 8-10 meses. Entiende órdenes sencillas. Imita sonidos y se da la vuelta para ver quién le llama.
  • A los 12 meses. Dice algunas palabras y trata de repetir lo que le dices, obedece órdenes sencillas y puede señalar partes del cuerpo cuando se las nombras.
  • A los 24 meses. Forma oraciones sencillas juntando dos o tres palabras y entiende lo que le dices.

Tratamiento personalizado

Las medidas que el pediatra y el otorrinolaringólogo pondrán en práctica para solucionar los problemas de oído de tu hijo dependerán del tipo de pérdida auditiva y de su gravedad. En el caso de los tapones de cera –un trastorno muy frecuente–, bastará con extraerlos. No intentes nunca hacerlo tú, ya que podrías ocasionarle un daño mucho mayor. Si se trata de otitis o alergias, los medicamentos serán los encargados de curar al bebé. A veces son necesarias pequeñas operaciones para extraer el líquido acumulado en los oídos o corregir alguna malformación. Otras patologías no pueden ser tratadas con estos medios y necesitan los audífonos para poder amplificar los sonidos.

Cuando la sordera es muy profunda y el audífono no es suficiente es necesario un implante coclear que consiste en introducir quirúrgicamente un dispositivo eléctrico en el oído interno dañado que transforma los sonidos en señales eléctricas y las envía directamente al nervio auditivo. Este tratamiento se completa con un programa educativo en el que participan varios profesionales como logopedas, foniatras y psicopedagogos para lograr que el niño desarrolle un lenguaje adecuado para relacionarse.
Asesoramiento: Dr. Francisco Gonzáles, jefe del servicio de otorrinolaringología del Hospiten Bellevue, Tenerife.

 

Nuria Calle