10 claves para hacer feliz a tu bebé

Su sonrisa te lo dice todo

Ver contento a tu bebé te da tranquilidad. Con su sonrisa te dice que se encuentra satisfecho, que está a gusto a tu lado, y que le estás cuidando bien. Por si te falta alguna pista para hacerle feliz, atenta a nuestros consejos.

 

1. Tu voz
Cuando nace y se enfrenta a un mundo en el que todo es inesperado y distinto, la voz de su madre es de lo poco que le resulta “familiar”. Háblale con voz suave cuando le notes intranquilo, y con un tono más animado cuando veas que tiene ganas de “juerga”. Con la primera, le calmarás; con la segunda, le arrancarás una sonrisa. Y explícale todo lo que haces con él: cuando le bañes, le cambies... y cuando llore. Si está llorando, y mamá verbaliza lo que cree que está, sabrá que alguien viene a su rescate.

2. Estar en brazos
Olvídate de la idea equivocada de que tu hijo se va a malacostumbrar. Cuando a un niño le han ofrecido los suficientes brazos, crece con la seguridad necesaria como para que un día esos brazos se le queden estrechos, y quiera lanzarse a conocer el mundo. Acúnale cuando veas que lo necesita, y mécele a un ritmo suave. El balanceo tiene un efecto sedante y además influye en su desarrollo, mejorando su equilibrio.

3. La música
La música cumple una importante función a nivel cerebral, ya que potencia las conexiones cerebrales de tu hijo. Rescata de tu memoria esas nanas que a ti te cantaban. Y entónalas cuando tengas a tu bebé en brazos, cuando le estés bañando o dando un masaje. Si no te acuerdas de las letras, bastará con un tarareo.

4. Las caricias
Las contracciones del final del embarazo las percibía tu pequeño como “suaves abrazos”. Por tanto, ahora que ya está junto a ti, no dudes en seguir tocando su piel. Asegúrate de que el día del parto, el equipo médico que te atienda va a respetar el llamado contacto precoz, que no es más que colocar a tu bebé sobre ti nada más nacer. Con este primer arrullo, os será más fácil reconoceros y empezaros a querer, y también la lactancia se verá favorecida. En casa, no dudes en acariciarle mientras mama, o cuando le bañas… o colocarle sobre tu pecho desnudo cuando le notes intranquilo.

5. Los masajes
Dándole un masaje, fomentarás tu vínculo afectivo con él, ya que a través de este contacto aprenderás a interpretar sus señales, y a conocerle un poco más. Reserva un rato al día para darle un masaje. Asegúrate de que la habitación está a una temperatura agradable, y colócale sobre una superficie segura. Utiliza una crema o un aceite especial para bebés para que tus manos se deslicen suavemente sobre su cuerpo, y realiza movimientos lentos pero firmes. Empieza por las piernas y ve subiendo por la tripa y el pecho, hasta llegar a los brazos y la cara.

6. La rutina
Son importantes porque tanto a él como a ti os ayudarán a organizar vuestras vidas. Báñale todos los días a la misma hora, y sigue la misma rutina. Baño, masaje, cena, cuento, un rato de caricias y a dormir. Es la mejor forma de hacerle entender que se acerca la hora de acostarse. Y sigue este tipo de organización para el resto de las tareas diarias: una hora para levantarse, otra para comer, para la siesta…

7. Los  juegos
No sólo es divertido; jugar le ayudará a desarrollar su inteligencia y a relacionarse con el mundo. Primero con tus manos y tu voz, y más adelante, con juguetes adecuados para su edad, dedica un rato a pasarlo bien con tu bebé a diario. Cosquillas, canciones, saltos, persecuciones a gatas por el pasillo, atrapar pompas… todo vale con tal de que la risa esté asegurada.

8.Tu olor
El olor de la madre es con lo primero que el bebé se encuentra al nacer. Además, esta forma de unión se enfatiza con la lactancia materna, ya que su nariz permanece pegada al pecho de la madre. Olvídate de las colonias durante las primeras semanas de vida de tu bebé ya que enmascararán el verdadero olor de tu piel. Permanece con él en contacto piel con piel algún rato al día para que se haga con tu olor. Y toca su mantita o su osito de peluche con el que va a dormir, para que le resulte “familiar”.

9. El agua
El agua le relaja y a la vez, le estimula. Convierte la rutina del baño en un momento placentero. Pon el agua a una temperatura agradable –alrededor de los 37 ºC–, y sujétale firmemente. Utiliza el jabón para acariciar su piel, deja que el agua resbale por su cuerpo… Y más adelante, cuando tu pequeño se sujete sentado, enséñale a salpicar, a atrapar la espuma, dale algún juguete…

10. Los paseos
El paseo diario le aporta vitamina D, a través de la luz solar, necesaria para la formación de sus huesos. Y además, estimulará sus sentidos. Aprovecha las horas tempranas de la mañana –entre las 10 y las 12–, o las centrales de la tarde –de 18 a 20– para darle un paseo. Y como hasta que aprenda a caminar, irá en su silla de paseo, colócale de cara a la marcha para que “no pierda detalle”.

ASESORAMIENTO:
Mariela Michelena, psicóloga, miembro de la Asociación Psicoanalítica de Madrid, y autora de Un año para toda la vida.

 

Raquel Burgos