Buenas costumbres para evitar las diarreas en verano

Ojo con los más pequeños

Una diarrea en un bebé de pocos meses suele asustar a los padres, especialmente si se produce en verano, cuando el riesgo de deshidratación es mayor. Bien atendida, no tiene mayores consecuencias pero aun así, más vale evitarla con las medidas de prevención adecuadas.

 
bebé comiendo

¿Tu bebé ensucia el pañal con heces líquidas más de lo habitual? Ha contraído una diarrea, síntoma de una infección gastrointestinal. Las altas temperaturas veraniegas ayudan a la proliferación de los virus y bacterias que la provocan y los riesgos aumentan. Estas son las medidas de prevención básicas para evitar los contagios.

  • Si tu bebé toma pecho, no le prives de los anticuerpos que contiene tu leche en pleno verano. Aunque pienses que ha llegado el momento, procura retrasar el destete hasta que el calor ceda.
  • Si el pequeño se alimenta con biberón y los esterilizas, mantén esta sana costumbre hasta que finalice el verano.
  • Las manos sucias son el primer vehículo de los gérmenes infecciosos. Acostumbre a tus hijos mayores a lavarse las manos después de pasar por el aseo y antes de comer. No dejes que toquen al bebé con manos sospechosas. Aplícate la norma.
  • Mantén la encimera y utensilios de cocina, la superficie de los baños e inodoros limpios.
  • No laves los comedores de animales domésticos o las jaulas de los pájaros en el fregadero donde preparas la comida de la familia. Mantenlos alejados de donde coméis.
  • Si tu bebé ya toma purés, sé escrupulosa con el manejo y conservación de los alimentos. Refrigera los alimentos perecederos en cuanto vuelvas del supermercado y cocina la carne hasta que pierda su color rosado.
  • Ofrece a tu bebé agua de confianza, bien sea del grifo o embotellada de envases recién abiertos o refrigerados.
  • No le alimentes con comida preparada que no esté debidamente envasada. No le des a probar platos preparados en bares u otros espacios públicos.
 

Magda Campos




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