1 de cada 4 bebés no duerme toda la noche

Estudio sobre los hábitos de sueño de los niños

14/03/2014

El 14 de marzo se celebra el Día Internacional del Sueño. El ‘Estudio del sueño de Dodot’ ha revelado datos muy interesantes sobre el descanso de los más pequeños.

 
Bebé durmiendo

El descanso de su bebé es uno de los aspectos que más preocupa a sus padres. Que el pequeño duerma bien garantiza no solo que está creciendo correctamente, sino también que sus padres pueden descansar después de un día de trabajo.

Con motivo del Día Internacional del Sueño, que se celebra el 14 de marzo, Dodot se ha propuesto analizar el descanso de los más pequeños de la casa a través de un estudio con 500 padres de niños entre 0 y 36 meses.

En cifras

Sus datos han demostrado que 1 de cada 4 bebés (un 25%) no consigue dormir toda la noche de un tirón y que un 60% de ellos tiene problemas para conciliar el sueño, el 80% de ellos son bebés entre 0 y 6 meses. 

El sueño es un problema que inquieta al 70% de los padres, que recurren a diferentes métodos para intentar que su hijo descanse bien. El chupete (60%) y el muñeco (29%) son los métodos más empleados. Como no existe una ciencia exacta que garantice que uno u otro funciona, ya que depende del carácter del niño y los patrones de comportamiento de su hogar, van probando distintas opciones hasta que dan con la que se adapta a su hijo.

Otro problema que afecta al sueño de los bebés es la interrupción del mismo: el 18% se despierta entre 2 y 4 veces. La ropa de cama, la temperatura de la habitación, el ruido ambiental, la posición del bebé y la capacidad de absorción del pañal están entre los cinco factores más citados que se tienen en cuenta como culpables de los despertares.

Claves para dormir bien

Diversos estudios desarrollados en los últimos años han demostrado que los niños que duermen correctamente tienen mayor desarrollo mental y que aquellos que tienen déficit de sueño son más irritables y tienen temperamentos más difíciles.

Para ayudar a los padres a establecer patrones y rutinas adecuadas de sueño en sus hijos, el Dr. Diego García-Borreguero, presidente de la Sociedad Española del Sueño, y Milagros Merino, miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española del Sueño, han elaborado una lista de consejos a tener en cuenta.

- Hay que sincronizar el ritmo de sueño y vigilia del bebé con el ciclo día-noche. Desde el primer día es importante ayudarle a distinguirlos rodeándole de luz, juegos, ruidos habituales durante el día y dejando por la noche una luz débil y sin juegos. Si se despierta por la noche para comer, le amamantaremos con una luz tenue y le hablaremos en susurros.

- Los horarios debe ser regulares y el sueño debe estar precedido de actividades rutinarias y relajantes. Echarle la siesta siempre a la misma hora y establecer una rutina de baño, masaje y juegos relajados antes de dormir le ayudará a prepararse para descansar. Muchos bebés necesitan un chupete o muñeco para estar más tranquilos a la hora de dormir y este objeto de transición puede ayudarles. Se aconseja que durante el día se siga un mismo horario y que se acueste a los niños entre las 19 y las 21 horas; algo más tarde (nunca más de dos horas) en verano.

- La siesta es algo normal en los niños. En el caso de los bebés suelen hacer dos, una por la mañana y otra por la tarde a partir de los 4-5 meses. A medida que el niño crece, necesita menos siestas y en torno a los 18 meses ya suprime la de la mañana. Hasta los tres o los cuatro años muchos mantienen la siesta de después de comer, pero si nuestro hijo parece no necesitarla y se coge un berrinche si insistimos en que duerma, no debemos obligarle.

- Los despertares nocturnos son un fenómeno normal en lactantes. Cuando se despierte, se les debe atender siempre, tranquilizarse, hacerle unas caricias… Otros necesitarán que se les coja en brazos unos minutos para que dejen de llorar y volver a su cuna. La forma de actuar dependerá de tu pequeño.

- Durante los primeros cuatro meses de vida resulta más cómodo que el niño duerma en la misma habitación de los padres, ya que se despierta muchas veces por la noche. A partir de los 6-12 meses es mejor que duerma en su propia habitación.

- Actividad física por la noche. Es recomendable disminuir la actividad física después de cenar para evitar que el niño se acueste nervioso y facilitar la transición hacia la hora de acostarse.